Con sendos homenajes en la localidad escocesa de Lockerbie y en el Cementerio Nacional de Arlington en Washington, Estados Unidos, familiares y amigos de las víctimas del vuelo 103 de Pan Am recuerdan este domingo el vigésimo aniversario del atentado que se llevó la vida de 270 personas.
El 21 de diciembre de 1988, el avión de esa línea aérea estadounidense se precipitó sobre Lockerbie luego que explotara una bomba oculta en su bodega. Todos los pasajeros murieron además de 11 personas que se encontraban en tierra al momento del impacto.
"Nadie sabía exactamente que había ocurrido, nos dimos cuenta que una aeronave se había precipitado pero pensamos que era un avión militar", rememoró 20 años después George Stobbs, en ese entonces oficial de policía.
"En un momento alguien que estaba conmigo dijo: 'Hay una nariz de un 747 en Tundergarth'. Hasta ese momento yo creí que estaba buscando tal vez a 20 personas, pero ahí pensé: 'Ahora estoy buscando a 400'", agregó Stobbs.
Este domingo, otros testigos relataron a la BBC cómo fueron aquellos días posteriores al atentado.
"Estábamos sentados en nuestras casas en Navidad pero no teníamos árboles, ni tarjetas, ni decoraciones, habíamos sacado todo. Ni siquiera los niños jugaban como suelen hacerlo en estas épocas con sus juguetes y bicicletas nuevas", contó Maxwell Kerr.
Kerr dijo que la localidad ha dejado atrás la tragedia pero que era necesario recordar lo ocurrido: "Uno se da cuenta cuán afortunado es de haber tenido otros 20 años de vida".
Dudas
El analista de Defensa de la BBC Robert Watson señaló que en un principio las sospechas se dirigieron hacia un grupo palestino radical que estaba apoyado por Irán, pero que tras tres años de investigación dos ciudadanos libios, Abdel Baset Al Megrahi y Al Amin Jalifa Fahima, fueron formalmente acusados.
Ciudadanos de más de 20 países viajaban en el avión de Pan Am.
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Libia se negó a entregar a los sospechosos, lo que provocó que las Naciones Unidas dictaran sanciones en 1992 contra el gobierno del coronel Mohamed Gadafi.
Siete años después, Libia cedió y ambos hombres fueron juzgados en un tribunal establecido en Holanda. Al Megrahi fue condenado a 27 años de cárcel mientras que Jalifa Fahima fue absuelto.
"Mucho ha cambiado en estas dos décadas -indicó Watson- siendo lo más sorprendente la extraordinaria transformación del papel de Gadafi, de enemigo número uno de Estados Unidos a un aliado en la guerra contra el terrorismo".
Aunque Tripoli aceptó en 2003 la responsabilidad en el atentado y accedió a pagar una millonaria indemnización a los familiares de las víctimas, el analista de la BBC considera que la historia no está cerrada.
"Aunque Estados Unidos y el Reino Unido están convencidos de la responsabilidad libia y la culpabilidad de Al Megrahi, el próximo año habrá otra apelación ante la Corte Suprema de Escocia debido a las continuas dudas sobre la fiabilidad de la evidencia en su contra".
"Y aunque existen divisiones en los familiares sobre si el verdadero responsable es el que está condenado, todos están unidos en el dolor de la pérdida que hoy cumple 20 años", concluyó Watson.