Nkunda aceptó a Obasanjo como mediador pero insiste en negociar con el gobierno.
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El enviado de la ONU a la República Democrática del Congo, el ex presidente de Nigeria, Olusegun Obasanjo, dijo que el líder de las fuerzas rebeldes, Laurent Nkunda, reafirmó su disposición a mantener el cese el fuego siempre y cuando lo respeten también las tropas del gobierno.
Obasanjo hizo estas declaraciones tras finalizar las conversaciones con el líder rebelde en Jomba, una localidad en poder de los rebeldes ubicada al noreste de la ciudad de Goma, en el este de Congo, donde los recientes enfrentamientos entre rebeldes y tropas a favor del gobierno han provocado el desplazamiento de 250.000 personas.
El ex presidente de Nigeria señaló que Nkunda lo aceptó en su rol de mediador, pero insistió en negociar directamente con el gobierno congoleño sobre temas políticos y económicos.
Tras las conversaciones que se desarrollaron a puertas cerradas, el general Nkunda -vestido de traje y no en uniforme militar- admitió que el conflicto había provocado muchas víctimas fatales.
"Hoy es un gran día para nosotros porque hemos perdido muchas vidas y ahora tenemos un mensaje de paz", afirmó Nkunda.
"Hemos acordado abrir corredores humanitarios para apoyar este proceso", añadió.
Durante el transcurso de la reunión se registraron intensos combates en el este de Congo.
Un portavoz de la ONU indicó que aún se desconoce quiénes estuvieron involucrados en la última ola de violencia en el este del país.
Testigos señalaron haber escuchado el sonido del fuego de artillería, cohetes y armas cortas cerca de la aldea de Ndeko, aproximadamente 90 kilómetros al norte de la ciudad de Goma.
Lucha por el control
El corresponsal de la BBC en Goma Mark Doyle, informó que al parecer los rebeldes leales al General Nkunda trataron de tomar control de un área cerca de la localidad de Kanyabayonga, a 100 kilómetros de Goma.
El hecho de que los enfrentamientos coincidan con la reunión de Obasanjo y Nkunda no es una sorpresa, indicó nuestro corresponsal, debido a que ambos lados en disputa quieren negociar desde una posición de fuerza militar.
Antes del encuentro, Obasanjo hizo un llamado para que las fuerzas rebeldes iniciaran su desarme y se unieran al ejército congoleño.
Obasanjo dijo que era importante saber exactamente qué es lo que quiere el líder rebelde.
El general Nkunda sostiene que lucha para proteger a la comunidad tutsi de los ataques de rebeldes hutus de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), quienes se instalaron en la República Democrática del Congo tras el genocidio en 1994.
La agrupación incluye a miembros de la milicia Interahamwe, a la que se ha acusado del genocidio que en 1994 cobró la vida de 800.000 tutsis y hutus moderados.
Obasanjo -quien el viernes conversó con el presidente congoleño, Joseph Kabila- reveló que el mandatario no había puesto condiciones para hablar con los rebeldes.
El sábado, el enviado internacional sostuvo encuentros con el Parlamento de la República Democrática del Congo y con los embajadores representantes de los países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU en Kinshasa.
Durante una entrevista con la BBC, Nkunda dijo que quería asumir el poder de toda la República Democrática del Congo.
Según nuestro corresponsal, esta afirmación es obviamente propaganda, pero las palabras del líder rebelde asustaron a muchos congoleños que en general, creen que Nkunda está respaldado por Ruanda, su pequeño pero poderoso país vecino.
Por su parte, Ruanda asegura que la República Democrática del Congo apoya a las milicias en contra del gobierno ruandés cuya base de operaciones está situada en la selva congoleña.
Obasanjo podría tratar de buscar un punto medio entre las dos posiciones, señaló Doyle.
Civiles con hambre
La ONU considera que el conflicto que comenzó en agosto entre los rebeldes leales al General Nkunda y las fuerzas a favor del gobierno han provocado una "catástrofe humanitaria"
Según la ONU, el conflicto ha provocado una "catástrofe humanitaria".
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El viernes, por primera vez tras semanas de enfrentamientos, trabajadores de ayuda humanitaria de la ONU entregaron maíz y lentejas a unos 50.000 civiles que padecen de hambre en el territorio Rutshuru, situado unos 70 kilómetros al norte de Goma.
Ese mismo día, Ruanda y la República Democrática del Congo anunciaron que habían acordado trabajar juntas para hacer frente a las fuerzas a lo largo de su frontera común a las que se responsabiliza del genocidio en Ruanda en 1994.
Ministros de Relaciones Exteriores de ambos países indicaron que equipos de inteligencia de Ruanda irían a la República Democrática del Congo para trabajar con el ejército congoleño y la comunidad internacional, con el fin de ayudar a poner fin a la presencia en ese territorio de milicias hutus, lo que según Nkunda justifica su rebelión.
La milicia hutu, conocida como los Interahamwe, han vivido en el este de la República Democrática del Congo desde 1994 y han sido un factor clave en la inestabilidad de la región.
Aunque en repetidas ocasiones el gobierno congoleño ha prometido impedir que las fuerzas hutus utilicen su territorio, no ha habido resultados concretos.
En cambio, sus fuerzas han sido acusadas de trabajar con las FDLR para explotar las ricas minas de la región.