Berlusconi hizo lo que él considera una broma durante su viaje a Rusia.
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El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, se vio obligado a defenderse de las fuertes críticas que generó cuando describió al presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, como "bronceado".
La particular descripción del primer mandatario negro de la historia estadounidense surgió durante un viaje a Rusia, cuando le preguntaron sobre las perspectivas para las relaciones entre Washington y Moscú.
Berlusconi respondió que Obama tiene todo lo necesario para entenderse con el presidente ruso, Dimitri Medvedev.
"Obama es joven, buenmozo y hasta bronceado, así que tiene todas las cualidades para entenderse con usted", le dijo al mandatario ruso.
Tras la reacción que sus palabras suscitaron, el primer ministro italiano aseguró que su comentario era "un gran elogio", pero cuando un reportero le sugirió que podría ser malinterpretado, Berlusconi acusó a sus críticos de no tener sentido del humor.
"Dios nos guarde de los imbéciles", añadió.
Jean Leonard Touadi, miembro del parlamento de Italia, dijo que el comentario era embarazoso.
Agregó que en Estados Unidos un chiste como ese no sólo sería considerado como políticamente incorrecto sino que causaría gran ofensa.
Meteduras de pata
Irónicamente, Berlusconi es famoso por mantenerse bronceado.
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Berlusconi tiene una larga historia en lo que se refiere a comentarios que dejan a muchos con la boca abierta.
En una ocasión comparó a un legislador alemán con un guarda de un campo de concentración nazi.
Tras los atentados del 11-S afirmó que la civilización occidental era superior al Islam.
También ha dicho que el gobierno español tiene demasiadas mujeres y, en la misma línea, en 2005 causó un incidente diplomático menor cuando sugirió que había cortejado a la presidenta de Finlandia Tarja Halonen para garantizar que apoyara a Italia en una decisión de la Unión Europea.
"Tuve que emplear mis tácticas de playboy, aunque no habían sido usadas desde hace tiempo", dijo y obligó a Helsinki a llamar al embajador italiano a dar explicaciones.
Humor y horror
Berlusconi insistió que su comentario sobre Barack Obama pretendía ser simpático y preguntó por qué la gente lo estaba tomando como algo negativo.
Muchos italianos sienten una mezcla de orgullo y un poco de incomodidad respecto a su primer ministro.
Su más reciente metida de pata seguramente les indignará y divertirá en igual medida.