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Martes, 4 de noviembre de 2008 - 10:26 GMT
El país que recibirá el elegido
Lourdes Heredia.
Lourdes Heredia
BBC Mundo, Washington

Banderas de Estados Unidos.

Pese a la distancia ideológica, los dos principales candidatos a la presidencia de Estados Unidos coinciden en criticar la herencia que George W. Bush dejará al finalizar su mandato de 8 años.

Tanto para el republicano John McCain, como para el demócrata Barack Obama, uno de los problemas más apremiantes es la crisis económica y el déficit que dejará en las cuentas del estado el presidente saliente.

Cuando Bush asumió el poder heredó US$651 mil millones de superávit, pero lo deja con un déficit presupuestario récord de US$483 mil millones de dólares, sin tomar en consideración el paquete de estimulo económico de US$700 mil millones de dólares.

Pero no sólo hay que preocuparse por el déficit. Cualquiera que ocupe el cargo tendrá que buscar una manera de estimular el crecimiento económico y devolver el optimismo a los consumidores estadounidenses que han dejado de consumir, acosados por la inseguridad laboral y el temor de que las cosas sólo puedan empeorar.

Las estadísticas no mienten. Según cifras oficiales, el gasto de los consumidores, que en EE.UU. representa más de dos tercios del PIB, cayó en el último trimestre 3,1 por ciento, la primera disminución en 17 años y la mayor en 28 años. Y como si fuera poco, la caída de 6,4 por ciento en el gasto de los consumidores en bienes no duraderos, fue la mayor desde 1950.

Dos guerras sin fin

A la situación económica se unen varias tareas pendientes que Bush deja sin resolver. Una de ellas es Irak y el futuro de las tropas estadounidenses en ese país.

Reloj de la deuda de Estados Unidos.
La deuda nacional ha atacado a niveles altísimos.

Los funcionarios de Bush han estado negociando un acuerdo con Bagdad y aseguran que todo avanza con fluidez, pero es poco probable que logre completar el pacto ante de marcharse.

Pero Irak no es el único frente abierto. Afganistán sigue siendo una herida sin sanar y ninguno de los candidatos descarta mandar más tropas a ese país para controlar la situación.

El problema es que el ejército estadounidense está al límite de sus capacidades y sus aliados de la Organización Tratado Atlántico Norte, OTAN, tampoco parecen estar dispuestos a enviar más soldados a esa región, a pesar del resurgimiento del movimiento talibán y la consolidación de organizaciones relacionadas con Al Qaeda.

Más allá de Irak

Además, a largo plazo, la mayor tarea que el presidente estadounidense dejará a su sucesor será la de restablecer el prestigio de su país con sus aliados.

Iraquíes queman una bandera de Estados Unidos.
La hostilidad a Estados Unidos en Medio Oriente es palpable.

El mal sabor que dejó la administración Bush por la guerra en Irak puede obstaculizar la manera en que Washington tendrá que lidiar con Irán y con Siria.

El proceso de paz en Medio Oriente está estancando y para colmo, las relaciones con Rusia se han deteriorado, aunque eso no tenga que ver directamente con Bush.

Con respecto a América Latina, el presidente Bush asegura que las relaciones mejoraron, pero la realidad es que se rompieron muchos puentes de comunicación y la tensión con Venezuela se tradujo en el retiro de embajadores. Lo mismo sucedió con Bolivia.

El mandatario, además, dejó pendiente los tratados de Libre Comercio con Colombia y Panamá, ya que nunca logró que el Congreso los aprobara.

Con estas promesas incumplidas, incluyendo la reforma migratoria, se encontrará el nuevo presidente al llegar a la Casa Blanca.

"El gran lunar"

Campo de detención de Guantánamo.
Según organizaciones de DD.HH., Guantánamo es "la peor herencia" de Bush.

Pero "la peor herencia de Bush", según la organización en defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW), es la cárcel de Guantánamo.

"Por ocho años la administración Bush afirmó que promovía la democracia y la libertad, pero su política abusiva disminuyó la autoridad moral de EE.UU. e impuso un ejemplo negativo", señaló Kenneth Roth, el director de HRW.

"La prioridad del nuevo presidente debe ser la de restaurar la autoridad moral de este país, aquí sino también en el exterior", agregó.

Además de cerrar Guantánamo, donde cientos de personas fueron detenidas por años sin una acusación formal, los grupos de derechos humanos piden que se rechacen las prácticas que se instauraron durante el gobierno de Bush con respecto a la tortura y a las "detenciones secretas" que efectuó la Agencia Central de Inteligencia.(CIA).

Ante este panorama, muchos afirman que el legado más positivo que deja el presidente a su sucesor será precisamente su ausencia.

Bush cuenta con sólo 23 por ciento de aprobación, el nivel más bajo en la historia de la encuestadora Gallup y un punto por debajo del que tenía Richard Nixon cuando dimitió por el escándalo Watergate.

Cualquiera que ocupe su puesto, afirman muchos, tendrá inicialmente, mucha más credibilidad.

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