La Unión Africana (UA), Estados Unidos y la Unión Europea (UE) llevan a cabo una intensa campaña diplomática para tratar de encontrar una solución al conflicto en la República Democrática del Congo, donde los enfrentamientos entre el gobierno y las fuerzas rebeldes han desplazado ya a unas 250.000 personas en apenas dos meses.
El conflicto se inició en agosto, después de un periodo de calma tras el tratado de paz firmado en enero.
Ahora, la situación fue calificada por la Cruz Roja como una catástrofe humanitaria.
Según informa Elizabeth Blunt, la corresponsal de la BBC ante la Unión Africana, la situación en la República Democrática del Congo es considerada una amenaza para la paz y la estabilidad de la región, y el éxodo de civiles podría convertirse fácilmente en un problema transfronterizo al generar oleadas de refugiados hacia los países vecinos.
Las tropas de la ONU están teniendo dificultades para contener la violencia.
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El viernes por la mañana, un alto el fuego mantenía temporalmente la calma en Goma, la capital de la región oriental y una de las ciudades más grandes del país.
Las fuerzas rebeldes, lideradas por el general tutsi Laurent Nkunda, se detuvieron a unos 15km de distancia, según él, para permitir que las agencias de ayuda tuvieran acceso a los desplazados.
Un corresponsal de la BBC en Goma informó este viernes que algunas organizaciones humanitarias efectivamente empezaron a distribuir alimentos y agua entre los civiles.
No obstante, en los últimos días las principales agencias de ayuda fueron suspendiendo su trabajo en los alrededores de Goma debido a la escalada de violencia.
Según informa Peter Greste, el enviado especial de la BBC a la frontera entre Ruanda y la República Democrática del Congo, miles de civiles buscaron refugio en la ciudad y miles huyeron para esconderse en los bosques de los alrededores, donde las milicias rebeldes no los puedan encontrar. Tampoco las agencias de ayuda.
Además, ha habido denuncias de asesinatos y violaciones en la zona.
"Ataque diplomático" internacional
La situación en R.D. Congo es considerada una amenaza para la paz y la estabilidad de la región.
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Elizabeth Blunt recuerda que fueron los esfuerzos conjuntos de la Unión Africana (UA), Naciones Unidas, la Unión Europea y Estados Unidos los que garantizaron el pasado mes de enero el acuerdo de paz en la zona, ahora "totalmente roto", afirma la corresponsal.
En medio de una situación "catastrófica", este viernes cada negociador sigue su propia ofensiva diplomática.
El subsecretario de Estado de EE.UU. para asuntos africanos, Jendai Frazer, se reunió con el presidente congoleño, Joseph Kabila, y parece que podría viajar a Ruanda, ya que las autoridades de Kigali, la capital ruandesa, tienen una influencia considerable sobe el líder rebelde, Nkunda.
Asímismo, el secretario general de la ONU, Ban Ki Moon, mandó a dos enviados especiales a las capitales de la República Democrática del Congo y Ruanda.
Por su parte, la Unión Europea, está considerando el envío de tropas para apoyar a las fuerzas de paz de la ONU, que ahora se encuentran al límite de su capacidad.
Además, está previsto que el enviado especial de la UE, Louis Michel, se reúna con el presidente ruandés, Paul Kagame, después de un encuentro con su homólogo congoleño.
Por otra parte, Reino Unido y Francia enviaron a sus respectivos cancilleres, David Miliband y Bernard Kouchner, a Goma para reforzar los esfuerzos diplomáticos ya emprendidos por EE.UU. y la UE. Está previsto que además visiten Ruanda.
La Unión Africana "muy preocupada"
Entretanto, el Consejo de Paz y Seguridad de la UA condenó la ofensiva de los rebeldes de Nkunda e instó a la reanudación del proceso de paz.
La UA, que se reunió el viernes para debatir la situación, había expresado en un comunicado su "profunda preocupación" por lo que está ocurriendo en la República Democrática del Congo.
Las principales agencias de ayuda fueron suspendiendo su trabajo en los alrededores de Goma debido a la escalada de violencia.
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El problema, según la corresponsal Elizabet Blunt, son las restricciones que enfrenta la organización.
Blunt dice que la AU sólo puede actuar a base de ejercer presión sobre sus estados miembros, pero estos enfrentamientos involucran a un movimiento rebelde que dice no tener vínculo alguno con ningún otro país.
"Nadie se cree esto", asegura Blunt.
El gobierno congoleño apunta el dedo al vecino Ruanda, al que acusa de utilizar al general Nkunda con fines expansionistas.
Estas alegaciones suponen un problema para el Consejo de la UA, afirma Blunt, ya que sus 15 puestos son temporalmente ocupados por estados miembros y en este momento "los dos principales partidarios del general Nkunda, Ruanda y Uganda, forman parte del Consejo, mientras que la República Democrática del Congo no".
En su ausencia, tal vez Angola, su tradicional aliado, defienda sus intereses, considera la corresponsal.