El actual mandato de la ONU expira el 31 de diciembre.
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El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, advirtió que la indecisión de llegar a un acuerdo sobre la situación legal de las tropas estadounidenses en Irak podría tener "consecuencias dramáticas".
El actual mandato de la Organización de Naciones Unidas para las fuerzas de la coalición encabezadas por EE.UU. expira el 31 de diciembre.
Si no se renueva o si EE.UU. e Irak no firman un tratado bilateral, el ejército estadounidense tendría que suspender sus operaciones en Irak.
Durante varios meses los gobiernos de los dos países negociaron un pacto, cuyo borrador se presentó la semana pasada.
Según el borrador, los soldados estadounidenses podrían permanecer en Irak durante otros tres años, hasta fines de 2011, a no ser que Bagdad les pida quedarse más tiempo.
Pero políticos iraquíes manifestaron su desacuerdo con el documento y un portavoz del gabinete de Irak, Ali Dabbagh, dijo este martes que habría que hacerle cambios, aunque no especificó cuáles.
"Renuencia"
Gates señaló que su gobierno siente "una gran renuencia" a renegociar el pacto, conocido como Acuerdo sobre el Estatus de las Fuerzas (SOFA, por sus siglas en inglés).
"No creo que la puerta esté completamente cerrada, pero creo que le falta muy poco", dijo.
"Necesitamos que se apruebe este SOFA. Es un buen acuerdo. Es bueno para nosotros y es bueno para ellos. Realmente protege la soberanía iraquí", añadió el secretario de Defensa.
Gates indicó que la alternativa de solicitarle a la ONU que le otorgue a EE.UU. un nuevo mandato no garantiza que ésta lo hará.
Según diversos analistas, el Consejo de Seguridad tendría que someter la propuesta a votación y Rusia podría vetarla.
Protestas
El sábado, unos 50.000 chiítas marcharon en Bagdad pidiendo la retirada de EE.UU.
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El sábado cerca de 50.000 de seguidores del clérigo chiita Moqtada al-Sadr protestaron en Bagdad contra las negociaciones entre los gobiernos de Irak y Estados Unidos.
Bajo la consigna "Vete, ocupante", la marcha se inició en el populoso barrio de Ciudad Sadr y, a medida que avanzaba hacia el centro de la capital, se fueron uniendo iraquíes llegados desde otros puntos del país.
El corresponsal de la BBC en Bagdad, Jim Muir, dijo que la marcha fue una prueba contundente del apoyo de los chiítas a la constante prédica de al-Sadr contra la presencia estadounidense en Irak.