Se anticipaba la oposición a cualquier acuerdo, entre ella la de los seguidores de Moqtada Sadr ...
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El principal grupo chiita de la coalición gubernamental iraquí declaró que desea cambiar parte del borrador de acuerdo con Estados Unidos para un pacto de seguridad a largo plazo.
El acuerdo que se había logrado en principio, conocido como Acuerdo del Estatus de las Fuerzas (SOFA, por sus siglas en inglés), entre otras cosas fijaba una fecha de retiro de las tropas estadounidenses del país árabe -el año 2011- y los funcionarios gubernamentales de ambas partes habían dicho que el pacto era definitivo.
No obstante, debe ser aprobado y como señala Andrew Bolton, de la sección del Medio Oriente de la BBC, sorprende que sea el bloque político del primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, el que esté solicitando cambios.
El comunicado divulgado por la alianza chiita gobernante señala que a pesar de que hay puntos positivos entre lo alcanzado, se necesitaba más tiempo para acordar satisfactoriamente algunos asuntos.
Disidencia en contravía
... pero sorprende un poco que el mismo gobierno sea el que pide cambios.
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Cuando hace apenas unos días empezó a circular el borrador del acuerdo, oficiales iraquíes que habían estado involucrados durante meses en el tira-y-afloje con los estadounidenses respecto al SOFA le dijeron a Jim Muir, corresponsal de la BBC en Bagdad, que era lo mejor que podían haber logrado.
Sin embargo se anticipaba que no iba a ser suficiente para ganar el apoyo automático de todas las facciones, algunas de las cuales rechazan con vehemencia cualquier extensión a la presencia estadounidense en el país.
La oposición a cualquier acuerdo inmediatamente se manifestó literalmente en las calles de la capital en una marcha convocada por el clérigo chiita Moqtada Sadr, quien no sólo cuenta con gran apoyo político entre las masas sino también con 30 escaños en el parlamento.
Y desde el principio, al menos una facción chiita más y algunas voces sunitas expresaron dudas.
Punto final
Así que el cometido de Maliki de lograr al menos una mayoría de dos tercios del parlamente en apoyo al acuerdo ya era de por sí un reto.
Es por ello, explica Muir de la BBC, que Washington y Bagdad no presentaron el acuerdo como un hecho, a pesar de que la posibilidad de más negociaciones parecían mínimas.
"Todos los asuntos pendientes están resueltos y lo que se necesita ahora es tomar decisiones firmes: lo queremos o no", le dijo en el momento el canciller iraquí, Hoshyar Zebari, a la BBC.
"El texto está listo y todos hemos estirado las posiciones hasta el límite; no puede haber más negociaciones", sentenció el diplomático.
Puntos suspensivos
No obstante, este domingo la principal coalición del gobierno al cual el canciller representa está solicitando precisamente eso: que se discutan ciertos temas que, aunque no fueron enunciados claramente, según Jim Muir, incluyen el de la inmunidad para todos los estadounidenses en Irak.
Las fechas del retiro de las tropas son un problema para todos.
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En teoría, Bagdad logró una concesión según la cual soldados o contratistas de EE.UU. que cometieron delitos mientras estaban fuera de sus bases y fuera de servicio podían ser procesados por los tribunales iraquíes.
El asunto es considerado por Irak como un tema de soberanía.
En la práctica, señala el corresponsal de la BBC, probablemente nunca se va a considerar que las tropas estadounidenses, incluso si no están en sus bases, están fuera de servicio.
También hay inquietud por las fechas provisionales para el retiro de las tropas, tanto la del 2009 en la que se irían de las ciudades como la del 2011 que marcaría la retirada final.
Pero no hay que olvidar que los estadounidenses llegaron a la mesa de negociaciones resistiéndose a fijar fechas, una posición que uno de los dos aspirantes a la presidencia de EE.UU., John McCain, todavía apoya.