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Viernes, 10 de octubre de 2008 - 23:53 GMT
India, la sexta potencia nuclear
Seema Sirohi
BBC

Protesta antinuclear en India
Voces críticas dicen que Nueva Delhi tiene poco que ganar del acuerdo con Washington.

El acuerdo civil indo-estadounidense en materia nuclear, firmado por el presidente de EE.UU., George W. Bush, y formalizado este viernes en un encuentro entre los cancilleres de ambas naciones, pone fin al aislamiento indio en ese tema y otorga al país el reconocimiento de facto como el sexto poder nuclear del planeta.

Se trata de un momento histórico para India, que ha venido batallando durante más de tres décadas contra las sanciones y las negativas de intercambio de alta tecnología por su condición de paria debido a la negativa de Nueva Delhi a firmar el Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP).

El país logró el reconocimiento a partir de sus propias condiciones y a pesar de la fuerte oposición de los defensores de la no proliferación nuclear, quienes ven el acuerdo como una negación del TNP.

El tratado permite que Nueva Delhi mantenga sus armas nucleares y adquiera combustible nuclear y tecnología para satisfacer sus necesidades civiles de energía.

India ha logrado todo lo que podía desear: que el mundo reconozca sus inmensas necesidades energéticas, su creciente poderío estratégico en Asia y sus credenciales de no proliferación.

Crucial

El hecho de que la energía nuclear sea vista cada vez más como una alternativa ambiental ayudó a convencer a algunas naciones, cuyo apoyo se necesitaba para que el acuerdo fuera aprobado por los 45 países del Grupo de Proveedores Nucleares, que regula el comercio nuclear.

Pero en última instancia fue crucial el apoyo de Bush, quien defendió el acuerdo pese a la oposición en su país y en el exterior.

La aprobación del tratado representa una rara victoria para el mandatario que no ha tenido el mismo éxito en otros temas de política exterior.

En India se le recordará por desafiar una política establecida durante más de 30 años en su país y transformar, como resultado, las relaciones indo-estadounidenses.

Centro de Investigaciones Nucleares, cerca de Bombay
India logró que el mundo reconociera sus inmensas necesidades energéticas.
Bush se dedicó afanosamente a convencer a senadores recalcitrantes y a gobiernos escépticos de la importancia del acuerdo nuclear con los indios.

También el primer ministro de la India, Manmohan Singh, defendió el acuerdo a pesar del sentimiento antiestadounidense presente en la intelligentsia de su país, a riesgo de la supervivencia de su gobierno de coalición.

Cuando los activistas estadounidenses en contra de la proliferación nuclear sostenían que el acuerdo sentaba un mal ejemplo, sus pares indios aseguraban que Nueva Delhi tenía poco que ganar de su asociación con Estados Unidos.

Geopolítica

Lo que está claro es que las antiguas reglas han cambiado para beneficio del gobierno de Nueva Delhi y que este hecho tiene una enorme implicación geopolítica.

Si se tiene en cuenta que tanto China como Pakistán se opusieron al tratado, queda claro que India consiguió algo que sus rivales tradicionales no tienen.

El tratado nuclear acercará más a Washington y Nueva Delhi en la medida en que las dos otrora distantes democracias se vayan comprometiendo cada vez más en intereses comunes en Asia y el mundo.

El acuerdo representa un gran cambio para ambos países y se ajusta a sus respectivas visiones estratégicas.

Contrarrestando a China

Al asegurar más espacio estratégico para India, EE.UU. está tratando de asegurar que Asia no esté dominada por un solo país: China.

Primer ministro indio, Manmohan Singh
Singh puso incluso en riesgo la supervivencia de su gobierno de coalición.
India, al acercarse a Washington, refuerza su posición en un mundo cada vez más interdependiente.

No sorprende, entonces, que -cuando los términos del acuerdo se estaban negociando- Pekín se opusiera al tratado indo-estadounidense y que los comentaristas de la prensa oficial china cuestionaran la sabiduría de romper reglas internacionales a favor de un solo país.

La insatisfacción de China pasó a primera plana cuando EE.UU. logró que India fuera eximida de las estrictas reglas del Grupo de Proveedores Nucleares.

Fue necesaria una carta de tono fuerte enviada por Bush al presidente de China, Hu Jintao, para frenar las maniobras dilatorias de la diplomacia china dentro de ese grupo, de acuerdo con fuentes oficiales.

La autorización del Grupo de Proveedores Nucleares del 6 de septiembre fue el avance más importante a nivel internacional ya que le abrió muchas puertas a India.

Irónicamente, el Grupo de Proveedores Nucleares fue creado en respuesta a la primera prueba nuclear de India en 1974 y se fortaleció al pasar el tiempo para poner freno a la expansión de la tecnología.

Ahora, India puede comprar tecnología nuclear a los principales proveedores como Francia, el Reino Unido y Rusia, no sólo Estados Unidos.

La semana pasada, los primeros frutos fueron visibles cuando el primer ministro Singh firmó un acuerdo con Francia durante una visita a París.

Se espera la firma con Rusia de un acuerdo para obtener más reactores antes de que finalice el año.

"Magnífico legado"

India quiere construir entre 18 y 20 reactores nucleares con un costo estimado de US$30.000 millones.

Ashley J. Tellis, uno de los arquitectos del acuerdo, describió la apertura del mercado nuclear internacional a Nueva Delhi como el más magnífico legado del presidente Bush a India.

Esto es importante a la luz de lo que los críticos chinos y los funcionarios sostienen son las áreas de preocupación en el acuerdo nuclear según fueron aprobadas por el Congreso de EE.UU.

Una manifestación contra bombas nucleares en India
Algunos consideran que el acuerdo incentivará la proliferación nuclear.
Senadores y congresistas insertaron cláusulas y condiciones que limitan el espectro del acuerdo tal y como fue aprobado por el presidente Bush y el primer ministro Singh.

El proyecto de ley establece la finalización del acuerdo en caso de que India lleve a cabo una prueba nuclear en el futuro.

También señala que EE.UU. debe prevalecer por encima de otros países de hacer lo mismo.

También está en duda el suministro de combustible garantizado para los reactores que EE.UU. construye para India.

Funcionarios estadounidenses indicaron que las exigencias del Congreso son una declaración de preferencia y que no son vinculantes.

El único documento del que India debe preocuparse es el acuerdo bilateral 123, que establece los términos de la cooperación nuclear entre ambos países.

La firma del acuerdo entre la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, y el canciller indio, Pranab Mukherjee, que se firmó este viernes en Washington, pone fin a tres largos años de negociaciones y muchos momentos difíciles.



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