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Miércoles, 29 de octubre de 2008 - 10:23 GMT
Un impulso más a la paz
Redacción BBC Mundo

Condoleezza Rice en la Casa Blanca
Un último impulso, antes de que se acabe el período.

La secretaria de Estado de Estados Unidos, Condoleezza Rice, viajará al Medio Oriente la próxima semana para intentar lograr algún avance en las conversaciones de paz entre israelíes y palestinos antes de que tenga lugar el cambio de gobierno en su país.

Aunque la Casa Blanca ha dicho que desea trabajar para que se logre un acuerdo de paz antes de fines de año, israelíes y palestinos no lo creen posible.

Entre tanto, cada vez se aproxima más el final del mandato de tres de los protagonistas del proceso de negociaciones: el del presidente de EE.UU. George W. Bush, el del primer ministro saliente de Israel, Ehud Olmert, y el del presidente palestino, Mahmoud Abbas.

El anuncio de la visita de Rice llega en la misma semana en la que el doctor Yossi Beilin -una de las figuras políticas israelíes más identificadas con el proceso de paz con los palestinos- reveló que se retira de la vida política.

Paz posible

Yossi Beilin (Foto: cortesía página web de Beilin)
Beilin cree que la paz entre israelíes y palestinos es posible.
Beilin comenzó su carrera política en 1977 y fue uno de los impulsores del primer acuerdo de Oslo, en la época del entonces primer ministro Yitzhak Rabin y su interlocutor Yasser Arafat.

Ha sabido juzgar en forma crítica tanto a sus propios gobiernos como al lado palestino al ocupar cargos ministeriales oficiales y también desde la oposición, siempre como miembro del partido de izquierda Meretz-Yajad.

Yossi Beilin, que fue periodista y catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Tel Aviv, así como autor de algunos libros, es parlamentario desde hace 11 años y ha ocupado posiciones ministeriales en los gabinetes de Yitzhak Rabin, Shimon Peres y Ehud Barak.

Hoy sigue convencido de que la paz entre israelíes y palestinos es posible, que el precio por pagar está claro y que sólo falta ser lo suficientemente valiente como para tomar la decisión de firmar.

Antes de hacer el anuncio, Beilin concedió una entrevista a la corresponsal de BBC Mundo en Jerusalén, Jana Beris.








Yossi Beilin en 1979 (Foto: cortesía página web de Beilin)
Lograr la paz puede llevar dos semanas lograrlo o doscientos años, dijo Beilin.
¿Qué sabe usted de lo que está pasando en las negociaciones, sobre las que no se habla casi nada?

Sin duda hay un acercamiento entre las posiciones del primer ministro y del presidente palestino, pero puede que eso aún no sea suficiente para lograr una declaración o papel conjunto en las próximas semanas.

Es una pena, porque a mis ojos es posible salvar las diferencias. Pero no creo que así lo piensen los propios negociadores.

¿Considera que las dos partes tienen que cambiar cosas para que se puede llegar a un acuerdo?

Eso es indudable. Cada parte tiene que ceder en algo, ya que de lo contrario, no habrá acuerdo.

¿Puede darme ejemplos concretos?

En lo referente a Jerusalén, Israel tiene que flexibilizar su posición. En el tema de los refugiados, los palestinos deben flexibilizar la suya.

En lo que al territorio se refiere -que será al final el tema determinante- me parece que no hay problema alguno en salvar diferencias, pero también aquí soy consciente de que se requiere mucha valentía para tomar la decisión. Aquí todavía no se ha llegado a una decisión definitiva.

¿Le parece que la paz llegará cuando usted pueda disfrutar de sus frutos?

Aunque ya no soy una persona tan joven, sí, creo que es posible llegar a la paz de modo que yo la vea.

Lo frustrante es que creo saber cómo es posible, de modo que responda a los intereses nacionales de las dos partes. Puede llevar dos semanas lograrlo o doscientos años. Aquí está clarísimo cuál es la solución.

En lo referente a Jerusalén, Israel tiene que flexibilizar su posición. En el tema de los refugiados, los palestinos deben flexibilizar la suya
Hay que volver a las fronteras de 1967 y dividir Jerusalén. Y si en las dos partes hay líderes lo suficientemente valientes como para aceptarlo, se puede concretar.

Pero el problema es que no basta con saber cuál debería ser la solución, sino el hecho que hay obstáculos en el camino. Si todo está tan claro ¿por qué, en su opinión, todavía no hay acuerdo?

Creo que el problema central es que durante muchos años, cada parte convenció a su público de muchas tonterías y cuando los líderes mismos llegan al momento en que dicen que son sólo eso, tonterías, su público les hace problemas.

¿Cómo ve eso en el tema de Jerusalén?

Olmert era antes parte del público israelí que hablaba de "toda la tierra de Israel", incluyendo una Jerusalén indivisible.

No obstante, fue él que se presentó en la Kneset y dijo que Israel no necesita al campamento de refugiados Kalandia. Pero la gente ni sabe dónde está sino que es parte de soberana de Israel en la Jerusalén indivisible.

Y entonces, cuando él dijo que ya no se necesita esa zona, que fue una tontería decir otra cosa durante 20 años, su gente le dice: ¡Pero eso es Jerusalén! ¡No se puede renunciar a ello!

¿Y del lado palestino, con los refugiados?

Lo mismo. Sabían que si exigían el tema del derecho al retorno de los palestinos, Israel dejaría de existir y que, por lo tanto, ningún gobierno sionista podría aceptarlo. Lo sabían.

Pero le dijeron tonterías a su público, que las creyó, y que se guardó las llaves de las casas en Iafo, con la idea infantil de que podrían volver.

Ahora, cuando el liderazgo palestino dice que hay un problema demográfico, que no todos podrán volver, que no es tan así, su público les reprocha: ¿Cómo? ¡Ustedes dijeron que volveríamos!

O sea que los líderes quedaron presos de sus propios discursos y creo que eso, por lo menos desde 1993, ha imposibilitado el logro de un acuerdo.

¿Considera que ahora hay del lado palestino un liderazgo con el que se puede llegar a un acuerdo?

Sin duda. El establishment de seguridad de Israel admite hoy que se siente un cambio en el terreno.

Creo que un elemento clave de un acuerdo debe ser una fuerza multinacional. Por eso considero que en la parte de seguridad debe formarse una fuerza de tropas extranjeras que esté en el terreno y ayude al liderazgo palestino a poner en práctica el acuerdo
Si bien la lucha contra las células terroristas no es lo que nuestros servicios de seguridad desearían, en Cisjordania la situación es totalmente diferente. Hay más orden, se está comenzando a lidiar con éxito contra el terrorismo.

Y hay en el terreno un liderazgo muy pragmático que comprende que el futuro de los palestinos depende en gran medida del futuro de Israel, y que la ecuación no es que cuando una parte gana algo, eso significa automáticamente que la otra pierde.

Y si se logra un acuerdo ¿cree que el liderazgo palestino, que no es considerado fuerte, tendrá dientes para implementarlo?

Creo que un elemento clave de un acuerdo debe ser una fuerza multinacional. Por eso considero que en la parte de seguridad debe formarse una fuerza de tropas extranjeras que esté en el terreno y ayude al liderazgo palestino a poner en práctica el acuerdo.

En Cisjordania podría hacerse. ¿Pero qué pasa con la Franja de Gaza?

La Franja de Gaza no sería parte de todo esto, a menos que Hamas cambie su posición. Y si no lo hace, llegaremos a un acuerdo que será implementado únicamente en Cisjordania, con la intención de pasarlo también a Gaza cuando cambie la situación.

¿Cuáles son los desafíos de las negociaciones en curso?

Hoy en día no se discute que habrá un Estado palestino, tampoco habrá problemas en lo relativo a intercambio de territorios y la división de Jerusalén se ha convertido en algo realista.

Claro está que se ha avanzado en la comprensión del gobierno de los parámetros verdaderos de un acuerdo futuro. Pero aún no hemos llegado a ese punto.

¿Sabe qué se ha colocado sobre la mesa concretamente en el tema de Jerusalén, más allá de declaraciones generales de (el primer ministro) Olmert y otras figuras del gobierno?

No quiero entrar en temas concretos de negociaciones, porque puede resultar perjudicial.

Beilin junto a su equipo durante el primer acuerdo de Oslo
Beilin señalo que los destinos de palestinos e israelíes están entrelazados.
Pero el hecho que un gobierno israelí comprende hoy que sin dividir Jerusalén no será posible llegar a un acuerdo, a mi modo de ver, es un avance.

Vemos lo que pasó en la Franja de Gaza después la retirada israelí, el incremento de los ataques. Y si se llega a un acuerdo que incluya retiradas también de Cisjordania ¿Israel podrá hacer caso omiso de la experiencia de Gaza?

Yo diría que en todo sitio del cual nos retiramos en el marco de un acuerdo, nos garantizó paz, mientras que de donde nos retiramos en forma unilateral, sin interlocutor o socio ordenado del otro lado, nadie nos prometió nada.

Pagamos el precio en Gaza y antes, también en Líbano. En Líbano, claro, no había alternativa porque no había con quién hablar, pero en Gaza sí, y a pesar de ello, Sharon renunció a negociar.

¿Le parece bien que se esté debatiendo la posibilidad de indemnizar de antemano a habitantes de los asentamientos israelíes para que se vayan por su iniciativa antes de eventuales órdenes de desalojo?

Estoy a favor. Si hay habitantes judíos de esa zona que se quieren ir, creo que hay que ayudarlos, dándoles una indemnización que les permita instalarse bien en el Israel soberano.

Creo que es el mínimo de responsabilidad para con esa gente. Pero no será eso lo que traiga la paz...

¿No suena lógico también lo que dicen algunos, inclusive ministros del gobierno, que no tiene sentido ni tratar el tema cuando no hay todavía acuerdo de paz?

Si se llega a un acuerdo, eso será parte, está claro. Y la idea es que dado que todavía no hay acuerdo, no debemos convertir a los colonos en rehenes. No pocos colonos se dirigieron a mí en el transcurso de los años, comentándome que no compartían los acuerdos que se firmaban, pero que no querían quedarse en el terreno hasta el último momento.

¿Qué escenario cree usted se dará en el terreno, si llega el momento en que hay acuerdo y se ordena evacuar asentamientos?

Creo que será terrible si nos rendimos ante un grupo relativamente pequeño de extremistas. En toda sociedad hay extremistas y no debemos dar el brazo a torcer ante ellos
El gobierno deberá decirles que hasta determinado día a determinada hora, todos tienen que haberse ido. Los que se vayan, bien.

Los que no, no entraría con ellos en conflicto, ni golpes ni evacuación por la fuerza. Sólo les diría: "Ahora ya no somos responsables por ustedes". Si no se van, estarán arriesgándose por decisión propia.

Uno de los temas que más influye sobre las negociaciones es el temor israelí a los atentados. Israel sostiene que para tratar de frenar las infiltraciones de suicidas a su territorio, construyó la barrera, pero esta misma se ha convertido en fuente de polémica...

Es indudable que el terrorismo nos causó un terrible daño, tanto en vidas humanas como en la alteración de nuestras normas. Yo creo que no debíamos, por nada, construir la barrera más allá de la frontera de 1967.

Si realmente llegamos a la conclusión de que sin esa barrera Israel está en peligro, teníamos que construir una barrera protectora sobre esa frontera. Cada milímetro que se pasa de la misma, en mi opinión, es un craso error.

El hecho que el terrorismo es tan violento y no distingue entre soldados y civiles, mayores, niños, es sin duda nuestra tragedia. Debemos poner fin a este fenómeno, sin duda, pero no hay una fórmula mágica.

Pero al mismo tiempo sabemos que hay cosas que pueden intensificar el terrorismo y de ellas tenemos que abstenernos. Yo creo que si se apaga la electricidad en Gaza, ello no ayuda a reducir el terrorismo.

La idea debe ser dejar que el otro viva y que nos dejen vivir a nosotros. Nunca dije que si existe una necesidad específica de ocuparnos de alguien que quiere atacarnos, no tenemos que hacerlo. Yo creo en la paz pero no soy un pacifista.

La sensación es que aunque realmente se quiera llegar a un acuerdo que quizás traiga la paz, en el mejor de los casos el acuerdo será con el liderazgo actual y quienes le apoyan. Pero, ¿será aceptado por los extremistas, que se pronuncian contra Israel no sólo por tal o cual frontera?

Creo que será terrible si nos rendimos ante un grupo relativamente pequeño de extremistas. En toda sociedad hay extremistas y no debemos dar el brazo a torcer ante ellos.

No estoy dispuesto a aceptar la idea de que aquí no habrá paz por culpa de los extremistas del lado de ellos y del nuestro
No estoy dispuesto a aceptar la idea de que aquí no habrá paz por culpa de los extremistas del lado de ellos y del nuestro.

Lo que cuenta es que el centro, que en toda población suele ser el sector mayoritario, no se tiente a ir con los extremistas sino con los que creen en la paz, bienestar económico y de buena educación para sus jóvenes.

Hay algo que va más allá de las decisiones gubernamentales... ¿qué sentir capta usted en el seno del pueblo respecto a si acaso se llegará a la paz y cuándo?

La situación en la calle, según los sondeos, es muy clara. La mayoría del pueblo está dispuesta a pagar el precio por la paz, pero no cree que eso sea posible a corto plazo.

Lamentablemente, el pesimismo y el escepticismo, claros desde la intifada, son preponderantes, por lo cual a la gente le resultaba más cómodo votar por Kadima y no por partidos ideológicos que proponían programas políticos muy claros.

¿Considera que Israel debería negociar con Hamas?

No creo que pueda haber aquí ningún tipo de dilemas, porque Hamas no quiere negociar con nosotros. Si Hamas nos dijera: "Dejen a la OLP, son todos corruptos, negocien con nosotros el logro de la paz", estaríamos ante un dilema. Y no sé qué diría en ese caso.

Pero realmente no estamos en ese punto. No tienen ningún interés en conversar con nosotros ni en forma colectiva ni individual. Por lo tanto, nuestra opción de hablar con la OLP es, en mi opinión, la adecuada.

La división interna palestina no parece ayudar en nada a Israel.

Exactamente. El cisma interno en la sociedad palestina es una tragedia también para nosotros. Lo que pasó en Gaza creo que cobra un precio también de Israel.

Nuestro interés debe ser que la sociedad palestina sea abierta, democrática, floreciente económicamente. Pero si es una sociedad pobre y desgraciada, aunque nosotros estemos felices y seamos ricos, ellos constituirán una amenaza para nosotros aunque haya acuerdo de paz
Cuando usted participó directamente en negociaciones de paz con los palestinos ¿sentía que estaba intentando salvar tanto a israelíes como a palestinos?

Sin duda alguna. Nuestros destinos están entrelazados, son interdependientes, y salvar sólo a uno no ayuda nada.

Nuestro interés debe ser que la sociedad palestina sea abierta, democrática, floreciente económicamente. Pero si es una sociedad pobre y desgraciada, aunque nosotros estemos felices y seamos ricos, ellos constituirán una amenaza para nosotros aunque haya acuerdo de paz.

Usted nunca pierde el optimismo ¿no es así?

Espero que no, porque si la gente que cree en la paz pierde el optimismo, eso será como una profecía que termina cumpliéndose y se perdería también el chance de que haya paz.

Pero si mantienen el optimismo y luchan por la paz, eso no garantizará que se logre, pero al menos sí que existe el chance de alcanzarla.



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