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Viernes, 12 de septiembre de 2008 - 21:18 GMT
El Papa en la cuna del laicismo
Gerardo Lissardy
Gerardo Lissardy
BBC Mundo, París

El Papa Benedicto XVI  acompañado de Nicolas Sarkozy y Carla Bruni

El Papa Benedicto XVI inició este viernes una visita de cuatro días a Francia con el objetivo de convertir a este país de fuerte tradición laica en un escenario central de su batalla para reanimar el catolicismo en Europa.

En un esperado discurso en París ante 600 funcionarios europeos, intelectuales y líderes religiosos, el Papa advirtió sobre los riesgos de "fanatismo" que a su juicio enfrenta Europa ante el declive de la fe religiosa.

"Sería fatal si la cultura europea de hoy llegase a entender la libertad sólo como la falta total de vínculos y con esto favoreciese inevitablemente el fanatismo y la arbitrariedad", dijo el Papa en el Colegio de los Bernardinos.

Más temprano, durante un encuentro con el presidente francés Nicolas Sarkozy en el Palacio del Elíseo, el Papa aseguró que "cada vez es más necesaria una nueva reflexión sobre el significado auténtico y sobre la importancia de la laicidad".

Benedicto XVI respaldó explícitamente el concepto de "laicismo positivo" de Sarkozy que supone replantear la relación entre el Estado francés y las religiones.

cada vez es más necesaria una nueva reflexión sobre el significado auténtico y sobre la importancia de la laicidad
Benedicto XVI
Muchos en la Iglesia Católica consideran a Sarkozy como un potencial aliado en la lucha por flexibilizar el laicismo, motivo de orgullo para buena parte de la población francesa.

Sarkozy, que fue a recibir al Papa personalmente al aeropuerto junto a su esposa Carla Bruni, afirmó que "sería una locura" privarse de religiones

"Las religiones, y sobre todo la religión cristiana, con la que compartimos una larga historia, son patrimonios vivos de reflexión", manifestó el jefe de Estado.

Una visita especial

En medio de un gran dispositivo de seguridad con 9.200 agentes involucrados, la visita de Benedicto XVI a París y luego al santuario de Lourdes, en el suroeste de Francia, tiene un importante valor simbólico.

Hay una larga historia de conflicto entre el Estado y la Iglesia Católica en Francia desde el siglo XIX y de acuerdo a la mayoría de los sociólogos y politólogos este conflicto aún existe
Céline Béraud, socióloga

La Iglesia Católica considera a Francia su "hija mayor" desde que el rey Clovis I se convirtió al catolicismo romano en el siglo quinto.

El pueblo de Avignon, en la región de Provenza, en el sureste del país, fue residencia de siete papas en el siglo XIV.

Pero Francia también es el país de la revolución de 1789, que proclamó los principios laicos y derivó en la separación entre el Estado y la Iglesia, consagrada por ley en 1905.

"Hay una larga historia de conflicto entre el Estado y la Iglesia Católica en Francia desde el siglo XIX y de acuerdo a la mayoría de los sociólogos y politólogos este conflicto aún existe", explicó Céline Béraud, una socióloga experta en catolicismo francés, en diálogo con BBC Mundo.

Caída libre

El Papa Benedicto XVI a su llegada a Francia, acompañado de Nicolas Sarkozy
Apenas uno de cada diez franceses católicos dice ir a la iglesia con frecuencia.

Además de ser uno de los países más laicos de Europa, Francia es un claro ejemplo de la pérdida de fieles que experimenta la Iglesia Católica en el viejo continente desde hace décadas.

Una mayoría de 51 por ciento de los franceses se consideran a sí mismos como católicos, de acuerdo a una encuesta publicada el año pasado por la revista Le Monde des religions. El dato supone una importante caída desde comienzos de la década de los ´90s, cuando la cifra llegaba a 80 por ciento.

Apenas uno de cada diez franceses católicos dice ir a la Iglesia con frecuencia.

La cantidad de curas ordenados en Francia también cayó radicalmente en las últimas décadas, mientras los casamientos por la Iglesia pasaron de 147.000 en 1990 a 89.000 en 2006, según datos de la propia institución.

El factor Sarkozy

Pese a estas tendencias, en la Iglesia Católica francesa hay quienes se sienten alentados por recientes pronunciamientos del presidente Sarkozy a favor de flexibilizar el laicismo.

Sarkozy --que se autodefine como un hombre de fe católica y que se ha divorciado dos veces-- visitó el Vaticano en diciembre y sugirió que el laicismo francés debería admitir las raíces cristianas del país.

Las palabras de Sarkozy provocaron controversia en Francia y entusiasmo en el Vaticano.

"Esperamos que ese concepto de laicismo, abierto a la religiosidad, pase poco a poco a los hechos", dijo cardenal Tarcisio Bertone, segundo en la jerarquía del Vaticano, en el diario católico francés La Croix.

En su lucha por revivir el catolicismo en Europa, Benedicto XVI arremetió en diversas ocasiones contra el laicismo y lo que definió, poco antes de convertirse en Papa, como la "dictadura del relativismo".

Sin embargo, Béraud descartó que la Iglesia Católica francesa pretenda reactivar los viejos debates sobre la separación de la Iglesia y el Estado en el país. "Ese tipo de conflicto pertenece al pasado... y no quieren volver al pasado" , comentó.



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