El crudo del Caspio viaja por un oleoducto desde Azerbaiján, a través de Georgia y Turquía.
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El vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, llegó a Azerbaiyán en el inicio de una gira por tres ex repúblicas soviéticas aliadas para asegurarles que pueden contar con el respaldo de Washington.
A su llegada, Cheney expresó que Estados Unidos debe trabajar con Azerbaiyán en la búsqueda de rutas energéticas alternativas dado que la seguridad energética "es esencial para todos nosotros".
Cheney visitará también a Ucrania y a Georgia en momentos de fuerte tensión entre Occidente y Rusia tras el conflicto armado entre Moscú y Tiflis por la región separatista de Osetia del Sur.
Según indican analistas, el viaje podría desatar la furia de Moscú, que ve esos estados como parte de lo que debería ser su propia esfera de influencia.
La oficina del vicepresidente dijo que el viaje busca demostrar que Washington mantiene lo que describen como un "interés permanente en el bienestar y la seguridad" del Cáucaso.
Energía
"El presidente Bush me ha enviado con un claro y simple mensaje para la gente de Azerbaiján y la región: Estados Unidos tiene un gran interés en vuestro bienestar y seguridad", dijo Cheney a la prensa.
Sin embargo, como señala el corresponsal de la BBC en Moscú, Steve Rosenberg, por más que en el caso de Georgia se habló de proteger a una democracia, este viaje recuerda que lo que más le interesa a EE.UU. en esta región es la energía, como demuestra el hecho de que no le incomode tratar con el gobierno de Azerbaiyán.
Los enfrentamientos entre Rusia y Georgia comenzaron el mes pasado.
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Durante los últimos 15 años, la familia Aliyev ha gobernado Azerbaiyán con mano dura. El actual presidente, Ilham Aliyev, recibió el mando de las manos de su padre Heydar en 2003. La Organización para la seguridad y cooperación de Europa (OSCE) regularmente le llama la atención al país por su historial de actos antidemocráticos, como ataques a periodistas.
Además ahora que se preparan los comicios presidenciales del próximo mes se recuerda que ninguna de las elecciones recientes han cumplido con los estándares establecidos por la OSCE.
Pero Washington se quiere beneficiar de los grandes depósitos de petróleo y gas del Mar Caspio y el reciente conflicto demostró la vulnerabilidad de esa fuente de hidrocarburos: el conflicto llegó muy cerca de los ductos que van hacia Occidente y países como Azerbaiyán debieron suspender parte de su suministro.
A la inestabilidad política que generó el conflicto se le suma el hecho de que muchos de esos ductos pasan por la misma Rusia.
Por eso, explica Rosenberg, los países de la región son tan importantes para EE.UU. y la Unión Europea.
Aún más ante la realidad de una Rusia resurgente como la actual que no está preparada para cruzar los brazos y ver cómo se diluye su influencia en la región.