Las manifestaciones se realizaron por sexto día consecutivo.
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El primer ministro de Tailandia convocó a una sesión especial del parlamento para discutir las continuas protestas en contra del gobierno que se llevan a cabo en la capital, Bangkok.
Por sexto día consecutivo, miles de manifestantes han ocupado oficinas del gobierno y las protestas se han extendido a la red de ferrocarriles lo que a su vez ha ocasionado interrupciones en el servicio.
Asimismo, los manifestantes de la opositora Alianza Popular para la Democracia (APD) cerraron los aeropuertos en dos de los destinos turísticos más importantes.
El primer ministro, Samak Sundaravej, se niega a renunciar a pesar de las crecientes protestas.
"Fachada"
Los manifestantes señalan que el gobierno es sólo una fachada para el ex primer ministro exilado, Thaksin Shinawatra.
Thaksin Shinawatra fue derrocado tras un golpe militar en 2006 por lo que seguidamente salió del país para evitar tener que enfrentar un juicio bajo cargos de corrupción.
Según el corresponsal de la BBC en Bangkok, Jonathan Head, este domingo el primer ministro admitió lo que parece obvio para el resto de la población: que su gobierno no puede controlar las protestas que exigen su renuncia, a pesar de contar con la ayuda de la policía, los tribunales e incluso del rey.
Las protestas se han extendido más allá de la capital.
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El sábado en la noche Samak tuvo una audiencia con el rey Bhumibol Adulyadej, cuya influencia puede ser decisiva. Sin embargo, no hay señales de que Samak salió con algún tipo de estímulo de la reunión, indicó Head.
Con protestas que incluyen el bloqueo de vuelos, la crisis se expande más allá de la capital.
Samak convocó a una sesión de emergencia en el parlamento. Su coalición tiene una confortable mayoría en la Cámara Baja, pero se espera que sea criticado fuertemente por la oposición, informó nuestro corresponsal.
De acuerdo con Head, las protestas encabezadas por la APD nunca han sido de más de decenas de miles.
Head afirmó que este movimiento no es masivo pero sus integrantes están muy bien organizados y cuentan con financiamiento.
"Se les conoce como una alianza respaldada por varias figuras poderosas en el ámbito militar y posiblemente por otras con aún más poder dentro de la élite monárquica tradicional", añadió.
Los organismos de seguridad se han negado a utilizar la fuerza en defensa del gobierno y su pobre actuación durante los primeros nueve meses en el poder tampoco han dejado al gobierno sin mucha simpatía pública, concluyó Head.