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Jamie Coomarasamy
BBC, Denver
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Seguidores de Obama durante el discurso del ahora oficial candidato demócrata.
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Como parte del teatro político fue innegablemente poderoso. La elección del estadio Broncos de Denver como escenario del discurso de aceptación de Obama aseguraron un espectáculo extraordinario.
Una apabullante multitud, el estadio circular, las columnas de fondo, serpentinas y fuegos artificiales completaban un decorado diseñado para hacer historia.
Pero el discurso en sí mismo, a pesar de contar con algunos momentos poderosos, no fue la elevada retórica a la que el senador nos tiene acostumbrados.
En su lugar, optó por lanzar algunas promesas políticas y una serie de acusaciones contra su oponente republicano John McCain.
Hombre del pasado
Obama tenía "prohibido" hacer referencia a la edad de su oponente, pero no se privó de retratarlo como un "hombre del pasado" que tuvo ya su oportunidad en el poder pero que la malgastó.
Refiriéndose a uno de los comentarios más recientes de McCain sobre la reciente situación económica, lo acusó de no estar al tanto de la lucha diaria de los estadounidenses de a pie.
"No es porque a McCain no le importe, lo que pasa es que no lo entiende", dijo.
Además destacó que pese a la reputación de McCain como un rebelde respecto al presidente George W. Bush, el senador por Arizona estuvo de acuerdo con el mandatario en muchos asuntos.
Discurso estándar
Obama prometió reducir la dependencia estadounidense al petróleo extranjero.
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Entre sus promesas políticas la más destacada fue la de recortar los impuestos al 95% de las familias trabajadoras y terminar con la independencia estadounidense al petróleo extranjero en 10 años.
Obama utilizó algunas de las frases que su mujer, Michelle, usó en su discurso del lunes, reforzando así el mensaje de que sus orígenes son los de cualquier estadounidense.
Apenas mencionó a su padre keniata, pero sí se detuvo al hablar de los padres de su madre en Kansas: el abuelo que sirvió al general Patton en el ejército y su abuela, que luchó contra la discriminación sexual en su lugar de trabajo.
Estas historias constituyen la base de una retórica ideada para contrarrestar el comentario de McCain al referirse a él como una celebridad "alejada" de la realidad.
"No se qué tipo de vidas cree McCain que tienen las celebridades, pero esta es la mía", dijo Obama.
Pero aparte de sus parientes, Obama también dedicó algunos instantes a sus temas recurrentes de campaña en lo que pareció convertirse en un discurso estándar, como aquellos que emplea de forma compulsiva de estado en estado, más que uno diseñado para hacer historia.
Sin embargo, quizás ésta era la idea.
Mientras que sus seguidores gritaban "cambio", Obama refutó las dos principales críticas lanzadas por las filas republicanas: que sus lemas tienen poca sustancia y que no ha sido efectivo a la hora de atacar a McCain.
De todos modos, lo cierto es que su discurso del jueves será recordado como uno de sus mejores.