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Adam Easton
BBC, Varsovia
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EE.UU. asegura que el escudo prevendrá ataques misilísticos de "estados delincuentes".
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La oportunidad en que se firmó el acuerdo preliminar entre Estados Unidos y Polonia para emplazar en este país parte del controvertido sistema de defensa antimisilística impulsado por Washington puede parecer curiosa.
En la ceremonia celebrada en Varsovia, tanto el negociador estadounidense, el subsecretario de Estado interino, John Rood, así como el ministro de Relaciones Exteriores polaco, Radoslaw Sikorski, minimizaron cualquier conexión aparente con el actual conflicto en Georgia.
Justo 24 horas antes, Sikorski anunció que Estados Unidos había hecho una nueva y mejorada oferta durante la última ronda de conversaciones, en respuesta al rechazo polaco de los términos el mes pasado.
Sin embargo, el ministro polaco de Defensa trazó una clara conexión.
"Por sobre todo, parece que los estadounidenses cambiaron su opinión como resultado de la situación en el Cáucaso", dijo Bogdan Klichal periódico polaco Dziennik.
"En los ojos de Washington, este conflicto prueba que Rusia no es un socio estable para Estados Unidos".
Garantía estadounidense
Estados Unidos desea instalar diez misiles interceptores en una antigua base militar polaca cerca de la costa del Mar Báltico.
Washington afirma que los interceptores protegerán a Polonia y a gran parte del resto de Europa contra eventuales ataques con misiles de largo alcance de "estados delincuentes" como Irán.
Para Rusia, un sistema interceptor en Polonia amenaza sus propias defensas.
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Comprimida entre democracias occidentales como Alemania hacia el oeste y la autocrática Bielorusia y el enclave ruso de Kaliningrado en el este, los funcionarios polacos ven a Rusia como una amenaza mucho mayor a su seguridad que Irán.
Aunque es un miembro tanto de la Unión Europea como de la OTAN, el gobierno polaco cree que sólo Estados Unidos puede garantizar su seguridad.
Ciertamente, Moscú ha amenazado con apuntar sus propios misiles a la base de los interceptores. El Kremlin dice que el sistema desequilibrará la seguridad regional y que podría ser utilizado contra ellos.
Esta es la razón por la que Varsovia presionó duramente por meses para que Estados Unidos les provea una asistencia militar significativa. Ahora, los estadounidenses han satisfecho estas demandas.
En el congelador
Bajo el presente preacuerdo, Estados Unidos declara su voluntad de asistir a Polonia en caso de un ataque exterior. También ha prometido ayudar a modernizar las fuerzas armadas polacas.
Y un elemento crucial para Polonia: Estados Unidos aceptó estacionar una base de misiles Patriot con operadores estadounidenses en territorio polaco para fortalecer las defensas aéreas de corto y mediano alcance del país.
"Tendremos aquí en Polonia no una, sino dos guarniciones estadounidenses. Tendremos una base que será utilizada para proteger a toda la OTAN contra misiles balísticos de largo alcance", dijo Sikorski tras firmar el acuerdo.
"También tendremos otra base con 96 misiles Patriot ubicada en un punto elegido por Polonia de acuerdo a nuestras necesidades defensivas".
"Este es el comienzo del fortalecimiento de la capacidades defensivas polacas y la concreción en hechos de la alianza entre Polonia y Estados Unidos".
A pesar de la insistencia de Washington en que nada tienen que temer del escudo misilístico defensivo, el acuerdo no puede más que irritar a los rusos.
Moscú no quiere instalaciones de ese tipo en países que antes pertenecían al bloque soviético. El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Sergei Lavrov, ya ha cancelado un viaje que tenía previsto a Varsovia.
Los polacos también recibirán una batería de misiles Patriot.
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Las relaciones entre Varsovia y Moscú habían mejorado tras la elección del gobierno conducido por el primer ministro polaco, Donald Tusk, el año pasado.
Tusk incluso visitó primero el Kremlin antes que la Casa Blanca.
Una antigua prohibición rusa de importar carne y productos agrícolas polacos fue levantada y Varsovia dejó de lado su oposición al inicio de negociaciones de un nuevo acuerdo de cooperación entre Rusia y la Unión Europea.
Pero con el estallido del conflicto entre Rusia y Georgia, Polonia abiertamente expresó su apoyo al presidente georgiano, Mikhail Saakashvili, y reclamó a la Unión Europea y la OTAN que actúen enérgicamente.
Ahora, con la firma del acuerdo, las relaciones entre los dos países entrarán en la congeladora, por lo menos en el corto plazo.