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Jueves, 14 de agosto de 2008 - 18:05 GMT
Aires de orgullo en Moscú
Caroline Wyatt
BBC Moscú

Rusia convocó un día nacional de luto por las víctimas del conflicto
Rusia convocó un día nacional de luto por las víctimas del conflicto.

En un prácticamente desierto restaurante georgiano en Moscú, un boletín radiofónico de noticias en ruso se deja oír de fondo. El titular dice que el ministro de Relaciones Exteriores británico, David Miliband, acusa a Rusia de agresión.

El restaurante está casi vacío, aunque no queda claro si es porque estamos a mitad de semana o porque los rusos están boicoteando de forma no oficial todo lo que proceda de Georgia.

Creo que Rusia tiene razón. Primero, nosotros no empezamos esta guerra. El mundo respeta a EE.UU. porque es fuerte. Nosotros debemos ser fuertes también si queremos ganarnos el respeto. Por eso pienso que mi gobierno ha acertado.
Alexander, estudiante

Aquí es casi imposible hacerse con un vino o un agua mineral georgiana. Ambos productos fueron prohibidos por Moscú hace dos años bajo un pretexto poco sólido.

Los únicos clientes del restaurante son tres rusos veinteañeros, disfrutando relajadamente de un café y unos cigarrillos en su pausa antes de comer. Uno de los jóvenes me dice que él cree que su país hizo bien al intervenir en Osetia del Sur.

"Yo personalmente culpo sólo al presidente de Georgia, (Mijail) Saakashvili, de esta situación. Nosotros no hemos obtenido nada más que culpas, problemas y falsas acusaciones de él y de su gobierno", explica.

"De alguna forma otros países no escuchan lo que Rusia tiene que decir. Rusia ha sido malinterpretada en Occidente, pero en algún momento acabarán viéndolo desde nuestro punto de vista".

La próspera Rusia

Calle abajo, cerca de las cúpulas doradas de la Catedral de Cristo el Salvador, se deja entrever pensativamente una estatua adusta de Federico Engels por encima de una plaza donde los moscovitas se sientan tranquilamente al sol, leyendo novelas o hablando por sus teléfonos celulares durante la hora de comer.

Rusos rezan en Moscú por las víctimas en Osetia del Sur
Rusos rezan en Moscú por las víctimas en Osetia del Sur

Aquí los ideales comunistas de Engels han sido abandonados desde hace tiempo, creando una nueva Rusia mucha más próspera, demasiado fuerte como para reafirmarse a sí misma económicamente y políticamente.

Es un lugar exageradamente más seguro y firme que el Moscú que dejé atrás hace cinco años, cuando el presidente Vladimir Putin estaba en sus primeros años en el poder.

Quizás ya no sea más presidente, pero la mayoría de los moscovitas están contentos de que, como primer ministro ruso, él siga en el poder detrás del trono, guiando las decisiones y a su gobierno durante la crisis actual.

Sobre Georgia, escuchas hablar a diario en las noticias, pero no estoy segura de lo que está pasando allí. Es un tema para políticos
Galia, camarera

Alexander, un estudiante, me cuenta: "Creo que Rusia tiene razón. Primero, nosotros no empezamos esta guerra. El mundo respeta a EE.UU. porque es fuerte. Nosotros debemos ser fuertes también si queremos ganarnos el respeto. Por eso pienso que mi gobierno ha acertado".

En su cincuentena tardía, otro hombre, también de nombre Alexander, sonríe cuando le pregunto qué opina de la reacción occidental a los acontecimientos en Georgia. "Los europeos culpan a Rusia", dice.

"No es justo, porque es Rusia la que tuvo que lidiar con esta crisis. Creo que la gente en Occidente debería conocer la verdad y no sencillamente fiarse de lo que dice EE.UU.".

Una vida mejor

Otros, como Galia, una camarera de 24 años que se mudó a Moscú desde los Urales para encontrar trabajo, no están seguros sobre quién tiene la razón sobre Osetia del Sur, aunque ella está de acuerdo con el lideraje y la prosperidad que Rusia le ha traído a ella y a muchos otros.

"Sobre Georgia, escuchas hablar a diario en las noticias, pero no estoy segura de lo que está pasando allí. Es un tema para políticos", dice encogiéndose de hombros.

"Pero es obvio que me encanta Putin. Y él sigue aquí. Con el presidente (Dmitry) Medvedev, aún no sabemos del todo como es la situación. Parece simpático. Y la vida ahora es mucho mejor para nosotros. Puedes venir a Moscú y los salarios son buenos y es fácil encontrar trabajo".

Ahora vemos las dos partes, Rusia y America, intentando demostrar que son fuertes. Estamos en la fase de guerra psicológica entre Washington y Moscú, aunque esperemos que no crezca más allá de las palabras.
Fyodor Lukyanov, editor de la revista Russia in Global Affairs
Le pregunto si ella siente animosidad hacia los georgianos, o hacia EE.UU. "No", me dice con un firme movimiento de cabeza.

"No puedo hablar en nombre de todos, pero creo que luchar contra Georgia es triste", añade.

"En cuanto a la gente joven, creo que nosotros y los estadounidenses somos muy parecidos. Queremos gran parte de las mismas cosas, aunque quizás nuestros políticos lo vean de forma distinta".

La actuación de Bush

Para los moscovitas sentados al aire libre en los transitados cafés de la antigua y céntrica calle Arbat, ahora meticulosamente restaurada, el enfrentamiento en Georgia parece muy lejano, aunque domine los periódicos que muchos leen mientras comen.

Los titulares están llenos de retórica belicosa, que resuena con dejes de la Guerra Fría.

El candidato republicano a la presidencia de EE.UU. John McCain reivindica que "ahora todos somos georgianos", y los comentarios del presiente George W Bush de nuevo acusan a Rusia de agresión. Ambos reciben aquí una respuesta polvorienta.

La mayoría de rusos argumentan que EE.UU. se equivocó al animar a Georgia con sus ayudas para su ejército y presionando para que ingresara en la OTAN.

Piensan que dieron la impresión a Tiflis de que Washington les ofrecería un respaldo más fuerte del que les ha dado, permitiendo al presidente Saakashvili que reaccionara de forma exagerada con el envío de tropas a Osetia del Sur la semana pasada.

Muchos aquí se preguntan: ¿Si EE.UU. y sus aliados se sintieron libres de intervenir en Kosovo, y después en Irak, por qué Rusia no debería hacer lo mismo en su propio patio trasero para ayudar a sus ciudadanos en Osetia del Sur?

Las culpas a EE.UU.

Fyodor Lukyanov, editor de la revista "Russia in Global Affairs", cree firmemente que Washington debería cargar con mucha más culpa por la crisis actual en Georgia.

Voluntarios en Moscú organizan paquetes de ayuda para las víctimas
Voluntarios en Moscú organizan paquetes de ayuda para las víctimas.

"Rusia no planeó este acto, fue tomada por sorpresa y no tuvo otra opción que intervenir en Osetia del Sur", dice.

"El comportamiento estadounidense en Georgia durante los últimos años y especialmente durante el último mes es visto en Moscú como muy provocativo. EE.UU. animó a Georgia a actuar, quizás no directamente, pero así fue como lo interpretó el señor Saakashvili. Y Washington ha dado ahora apoyo a los dirigentes georgianos en todos los frentes".

No puedo creer que EE.UU. quiera volver a verse involucrado en un estancamiento militar con Rusia, con sus fuerzas bajo presión en Irak y Afganistán
Fyodor Lukyanov, revista Russia in Global Affairs
Así que Georgia se ha convertido en una guerra de poder entre Moscú y Washington, permitiendo a Rusia expresar su odio cocido a fuego lento hacia el deseo de EE.UU. de incluir a Georgia en la OTAN y llevar la OTAN hasta las fronteras rusas.

Lukyanov cree que Bush ha cometido muchos errores de cálculo en su política exterior durante los últimos años gracias a lo que él llama desconocimiento del mundo y de la misma Rusia. Lejos de estar terminada, insiste, la era de la realpolitik ha vuelto.

"Ahora vemos las dos partes, Rusia y EE.UU. intentando demostrar que son fuertes. Estamos en la fase de guerra psicológica entre Washington y Moscú. Esperemos que no crezca más allá de las palabras".

¿Qué hace que Rusia esté tan segura de ello?

"No puedo creer que EE.UU. quiera volver a verse involucrado en un estancamiento militar con Rusia, con sus fuerzas bajo presión en Irak y Afganistán", es la respuesta inmediata.

Lukyanov añade otro cálculo ruso a la mezcla: "Bush está a punto de terminar su gobierno y después de las elecciones tendremos la oportunidad de empezar de nuevo. Poco se conseguirá con respeto a las discusiones con EE.UU. hasta entonces".

Palabras de apoyo

En las calles de Moscú, es difícil escapar al constante taladreo y martilleo de las obras de la construcción. Relucientes rascacielos recortan la línea del horizonte de Moscú, una orgullosa evidencia de los vastos beneficios que Rusia ha hecho del petróleo y el gas.

Esos conductos son la nueva fuente de poder de Rusia en el escenario mundial, con Moscú haciendo uso de la dependencia occidental de su energía para ayudar a reconstruir su influencia perdida durante el desplome del comunismo.

Tras la humillación de los años de Boris Yeltsin, no debería sorprendernos que el Kremlin se haga ver seguro de sí mismo, sabiendo que Occidente necesita a Rusia más de lo que le gustaría admitir, y se andará con pies de plomo.

Moscú calcula, quizás correctamente, que con sus fuerzas y energías amarradas en Afganistán e Irak, EE.UU. tiene poco más que ofrecer a Georgia que palabras de apoyo y, en última instancia, se asustarán ante cualquier enfrentamiento con Rusia que vaya más allá de la guerra de palabras.



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