Silvio Berlusconi se enfrenta a varios juicios por casos de presunta corrupción.
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La decisión del senado italiano de aprobar una ley que, según sus críticos, protege al primer ministro Silvio Berlusconi de juicios por corrupción, ha sido vista como un intento del jefe de gobierno por protegerse a si mismo antes que a sus gobernados.
Según la legislación, se congelan por un año las causas judiciales por los que los fiscales piden penas de menos de diez años.
Pero no se trata de una medida única.
Este viernes, el poder ejecutivo propondrá otra ley según la cual los cinco más altos cargos del gobierno, incluyendo el presidente de la república y el primer ministro, serán inmunes a cualquier proceso judicial durante la totalidad de su mandato.
Casos congelados
Berlusconi también quiere una legislación que suspenda juicios por delitos cometidos antes de 2002, a excepción de crímenes violentos o relacionados a la mafia.
El abogado David Mills es acusado de ayudar ilegalmente a Berlusconi. El niega los cargos.
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La ley aprobada por el senado no solo afecta, - o beneficia según el cristal con que se mire- a Berlusconi, sino que, según la Asociación Nacional de Magistrados de Italia, incidirá en 100 mil casos, creando un clima de caos en la administración de justicia.
Los abogados de Berlusconi, que ayudaron a redactar la nueva ley, dicen que la medida es justa, por cuanto los acusados pueden pedir que sus procesos sigan adelante.
El primer ministro italiano argumenta que las medidas aprobadas, y las que tiene pensado proponer, permitirán acelerar el lento sistema judicial italiano.
"Es una medida que beneficia a todos, y que ofrece a los ciudadanos una respuesta firme a los delitos mas serios y recientes" dice.
Berlusconi no ha dudado en darle un carácter político a sus propuestas.
"Mis abogados me han dicho que estas medidas se podrán aplicar a una serie de procesos caprichosos que los magistrados de extrema izquierda han iniciado contra mi".
Críticas
Pero sus críticos, que no solamente vienen de la "extrema izquierda" consideran que esta legislación es parte de una estrategia más siniestra.
El diputado de izquierda Antonio di Pietro dice que Berlusconi es alérgico a la justicia.
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Consideran que Berlusconi es un primer ministro que prefiere concentrar su administración en arreglar sus propios embrollos judiciales, antes que concentrarse en temas como la bancarrota de la línea de bandera Alitalia o la crisis de la basura en Nápoles, dicen.
"Berlusconi es alérgico a la justicia. Él no quiere que la ley, -ante la que todos somos iguales- le afecte directamente" dice el diputado de centro izquierda Antonio Di Pietro.
Durante su carrera política y empresarial, Silvio Berlusconi se ha enfrentado a un número de casos de los que ha salido absuelto o que han prescrito.
Pero el jefe de gobierno italiano aún se enfrenta a un caso judicial grave, y que va más allá de las fronteras italianas.
Berlusconi es acusado de haberle pagado al abogado David Mills, esposo de la ex ministra de cultura británica Tessa Jowell, US$600.000 a cambio de que preste testimonios falsos en dos casos judiciales a finales de la década de los '90.
El empresario niega toda responsabilidad.
En todo caso, Berlusconi está tratando de cambiar otra ley, esta con connotaciones más bien divinas.
Hostia
Luego de asistir a una misa, el primer ministro italiano se acercó al obispo de Cerdeña, Sebastiano Sanguinetti y le pidió un cambio en la regla vaticana que prohíbe la comunión a personas divorciadas que se vuelven a casar, que es el caso de Berlusconi.
"Vaya y pídala a alguien más arriba que yo", dice el diario Il Giornale que le respondió Sanguinetti.
El papa ha dejado bien claro que reglas sobre el divorcio seguirán en vigor.
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El "alguien más arriba que yo" es nada menos que el papa Benedicto XVI, quien, en todo caso, ha dejado bien claro que durante su pontificado, se mantendrá la prohibición.
La iglesia, como sabemos, no permite el divorcio, y para que los católicos que se vuelven a casar tengan derecho a recibir la comunión, tienen que vivir "como hermano y hermana" dice un documento publicado por el Vaticano en 2007.
Il Giornale, que pertenece a la familia de Berlusconi, se ha embarcado en una cruzada que, admite el mismo matutino, difícilmente terminará en Jerusalén.