El primer ministro checo dijo que no apostaría a que el Senado de su país apruebe el tratado.
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Los líderes de la Unión Europea (UE) admitieron que la República Checa podría no ratificar el Tratado de Lisboa, que ya fue rechazado por los electores irlandeses la semana pasada.
El primer ministro checo, Mirek Topolanek, dijo que no forzará al Senado de su país a darle el visto bueno.
La Corte Constitucional checa debe aprobar el tratado y la declaración final de la cumbre de la UE reconoce ese obstáculo adicional.
Mientras tanto, un juez del Tribunal Superior de Londres pidió al gobierno británico que suspenda la ratificación del tratado hasta tanto no se pronuncie sobre si se debe o no convocar un referendo al respecto.
Sarkozy en acción
La corresponsal de la BBC en Bruselas, Oana Lungescu, apunta que la cumbre de Bruselas fue opacada por el resultado del voto irlandés, que llevó la reforma del tratado al borde del colapso pues para ratificar el tratado es necesaria la unanimidad.
Irlanda tiene tres meses para sugerir otros caminos para seguir adelante pero, mientras tanto, el proceso de ratificación continúa en otros países.
El gobierno francés, que asume la presidencia de la UE el próximo mes, heredará el problema y nuestra corresponsal destaca que el presidente, Nicolas Sarkozy, ya está tomando cartas en el asunto.
Sarkozy, quien aseguró que la UE no se podrá seguir expandiendo sin las reformas, viajará a Irlanda a comienzos de julio y se comprometió a sostener consultas frecuentes con el primer ministro checo.
Por otra parte, señaló que la UE debe tomar acciones rápidas para reducir el impuesto a los combustibles y así aliviar los efectos del aumento en los precios del petróleo.
Nuestra corresponsal señala que el llamado no tiene el respaldo de Alemania y el Reino Unido, pero ante la presión de mostrar que Europa puede actuar en tiempos difíciles, todos los líderes de la UE manifestaron su intención de ayudar a los más pobres y encontrar soluciones, a largo plazo, para enfrentar la crisis energética.