Al Gore había decidido mantenerse al margen mientras durara la lucha interna entre Obama y Hillary Clinton.
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El ex vicepresidente de Estados Unidos y Premio Nobel de la Paz, Al Gore, se comprometió en ayudar a Barack Obama a llegar a la Casa Blanca.
Gore, él mismo también candidato demócrata a la presidencia en 2000, dijo durante un acto en Detroit, Michigan, que Estados Unidos "simplemente no puede darse el lujo de continuar otros cuatro años con las mismas políticas de los últimos ocho".
"Para que Estados Unidos pueda liderar al mundo a través de los peligros y las oportunidades que tenemos enfrente necesitamos una nueva conducción", explicó.
El impacto de este respaldo hubiera sido mucho más significativo antes de que la contienda por la nominación demócrata se hubiese definido.
Pero Gore eligió mantenerse al margen de las primarias de su partido mientras Obama medía fuerzas con la senadora Hillary Clinton.
Ahora que Clinton decidió suspender su campaña, el ex vicepresidente suma su peso político a la candidatura del actual senador por Illinois.
Un apoyo con peso
Más allá de la oportunidad, Gore continúa siendo una voz poderosa dentro del Partido Demócrata.
Su aparición de este lunes en el escenario junto a Obama podría ayudar a cerrar las heridas que dejaron las primarias y estimular la necesaria unión interna, indispensable para llegar con posibilidades a las elecciones generales de noviembre.
Gore fue el vicepresidente de Bill Clinton y luego estuvo muy cerca de ganarle la carrera presidencial a George W. Bush en 2000.
Su reputación incluso ha crecido en los últimos años como líder de la campaña para crear conciencia sobre el cambio climático.
En su discurso, Gore afirmó que Barack Obama, al igual que John F. Kennedy, es un líder joven y capaz de inspirar al país.
Desafíos
También celebró la firmeza del aspirante demócrata en mantener su posición contra la guerra en Irak.
"En los próximos cuatro años vamos a afrontar muchos desafíos, incluyendo el sacar nuestros soldados de Irak, arreglar nuestra economía y resolver la crisis medio-ambiental".
Obama, por su parte, dijo que este apoyo significaba mucho para él, pues consideraba a Al Gore como un visionario, no sólo para los demócratas sino para el país en su conjunto.