Los gobiernos de los países miembros de la Unión Europea (UE) están explorando vías de acción tras el rechazo de la República de Irlanda al Tratado de Lisboa, que busca reformar ese sistema de integración expandido.
Francia y Alemania describieron el voto por el "No" irlandés como un serio revés, pero instaron a la UE a seguir adelante con el proyecto.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, afirmó además que el tratado no está muerto.
Sin embargo, el presidente de la República Checa, Vaclav Klaus, aseveró que el pacto está acabado debido a que no tiene sentido llevar adelante nuevas ratificaciones.
El mandatario checo es la única voz crítica entre los líderes europeos, pero sus puntos de vista probablemente afectarán la opinión de muchos votantes que no tuvieron la oportunidad de participar en una consulta popular, aseguró la corresponsal de la BBC en Bruselas, Oana Lungescu.
Además el ministro de Irlanda para Asuntos Europeos, Dick Roche, describió el Tratado de Lisboa como "letra muerta" debido a que tiene que ser ratificado por los 27 países miembros para entrar en vigor.
Tercer traspié
El tercer referendo fallido sobre un tratado de la UE en tres años sólo puede ser visto como una seria amenaza a la credibilidad del esquema de integración europeo, tanto dentro como fuera de sus fronteras, agrega la corresponsal.
Los votantes en la República de Irlanda rechazaron el Tratado de Lisboa por 53,4% contra 46,6%.
La Unión Europea requiere que los 27 miembros en su totalidad ratifiquen el pacto, sin embargo, Irlanda fue el único país que decidió llevar la ratificación a una consulta popular.
El referendo era obligatorio debido a que el país necesita cambiar su constitución para adaptarse a la nueva norma europea.
La Comisión Europea indica que los países miembros pueden seguir adelante con sus procesos e ratificación del pacto.
El canciller británico, David Miliband, afirmó que el Reino Unido va a seguir presionando para que se ratifique el Tratado de Lisboa.
Irlanda fue el único país que organizó una consulta popular sobre el Tratado de Lisboa.
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El pacto fue creado con el objetivo de reemplazar a la constitución europea, que fue rechazada por Francia y Holanda hace tres años.
El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, señaló que Irlanda permanece "comprometida con una Europa fuerte".
"Las ratificaciones deben continuar", agregó.
El tratado fue diseñado para hacer frente a la expansión del sistema de integración hacia Europa del Este.
Éste incluye, entre otras cosas, un nuevo presidente para el Consejo Europeo, el fortalecimiento de una política exterior unificada y la eliminación del veto nacional en muchas áreas.
Debe entrar en vigor el primero de enero del 2009. Hasta ahora, 14 países de los 27 miembros de la UE lo han ratificado.