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Peter Biles
BBC, Sudáfrica
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Fue el cuartel general donde el CNA inició su lucha contra el apartheid.
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Un escondite utilizado por Nelson Mandela cuando era activista político hace casi medio siglo abre sus puertas como museo tras haber sido sometido a un proceso de restauración.
La granja de Lilliesleaf, ubicada en Rivonia, un suburbio de la ciudad sudafricana de Johannesburgo, fue la sede desde donde el Congreso Nacional Africano (CNA) inició su lucha contra el régimen de segregación racial, el apartheid.
Allí, en 1963, la dirigencia del CNA fue arrestada y tuvo que enfrentar lo que se conoce como el Juicio de Rivonia, en el que Mandela y varios prominentes líderes de esa organización fueron condenados a cadena perpetua.
Mandela estuvo casi treinta años en prisión como resultado de ese proceso hasta que fue liberado en febrero de 1990 por el entonces presidente F.W. de Klerk.
David
A Lilliesleaf se llega tras conducir escasamente una media hora desde el centro de Johannesburgo, y con el paso del tiempo el suburbio pudiente de Rivonia se ha expandido alrededor de la finca.
Pero en la década de los años 60 era un lugar apartado y solitario, lo cual hacía de la hacienda un sitio "seguro" para los miembros de Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del CNA.
Mientras estaba huyendo, Nelson Mandela se desplazó a la finca donde usaba el nombre de David, trabajaba como conserje y dormía en un cobertizo.
A los 18 meses de instalarse allí, la policía efectuó una redada en la que se arrestó a la dirigencia del CNA mientras adelantaba planes de la lucha armada.
Recordatorio
La guía turística Jacqueline Otukile dice que es importante preservar la finca de Lilliesleaf para las generaciones futuras.
Mandela se hizo llamar David y durmió en un cobertizo de la finca.
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"Necesitamos conocer el lugar donde Nelson Mandela inició la lucha del pueblo sudafricano", expresa.
Uno de los proyectos que la Fundación Lilliesleaf ha acometido es la búsqueda de una pistola que Mandela adquirió durante entrenamientos en Addis Abeba y enterró en algún lugar en los alrededores de la hacienda.
A pesar de una intensa búsqueda, el arma no ha sido encontrada.
Durante los últimos cuatro años la granja de Lilliesleaf ha sido objeto de una extensa restauración como parte de su transformación en sitio del patrimonio histórico sudafricano.
Las fotografías en blanco y negro exhibidas en sus salas son un austero recordatorio de la lucha por la libertad política, algo que muchos sudafricanos se muestran dispuestos a no olvidar.