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Miércoles, 4 de junio de 2008 - 18:47 GMT
Clinton mantiene el suspenso

Redacción BBC Mundo

Hillary Clinton
El asunto flotaba en el aire, pero nunca se materializó.

Habló, pero no dijo.

Las cámaras del mundo estaban enfocadas y Estados Unidos estaba a la espera: Hillary Clinton iba a hablar en público por primera vez desde que expresó que esa noche, la noche en la que su rival consiguió los votos necesarios para terminar su sueño de ser la 44º presidente de su país, no iba a tomar decisiones.

Pero la noche ya había terminado, estaba en territorio amigo -la reunión anual de Aipac, un importante grupo de cabildeo judío- y Barack Obama ya había dado un discurso con tono definitivamente presidencial.

¿Reconocería su derrota y declararía su fidelidad eterna al vencedor?

No precisamente.

Entretejidas en un discurso cuidadosamente construido, las frases, dichas en ese orden y de esa forma (ver video arriba), parecían sugerir lo que tantos estaban anticipando escuchar.

La lógica iba así: desde su punto de vista, el próximo presidente de EE.UU. debía ser un buen amigo de Israel.

"Yo creo que necesitamos a un Demócrata en la Casa Blanca en enero...", dijo además, a los pocos minutos de empezar a hablar.

Unos párrafos más tarde: "El fuerte compromiso del partido Demócrata con el Estado de Israel... es uno de los valores más apreciados de nuestro partido, y continuará con el próximo presidente Demócrata. Yo sé que el senador Obama entiende qué está en juego aquí".

"Fue todo un honor competir con él en estas primarias, es un honor llamarlo mi amigo, y permítanme hablar claro:..."

Un segundo que separa lo de ahora con lo que viene, tanto los seguidores de Obama como los de ella aguantan la respiración, las manos de periodistas en muchas partes del mundo listas sobre las teclas, y...

"... Yo sé que el senador Obama será un buen amigo de Israel".

Y ya. De ahí en adelante no lo volvió a mencionar.

En medios de prensa se interpretó lo dicho como un reconocimiento implícito, pero la verdad es que Clinton se sigue reservando el derecho de no perder hasta que ella lo decida.

La corresponsal de la BBC, Laura Trevelyan, calcula que Clinton tiene dos días para ejercer su influencia, y quizás tratar de buscar la fórmula como candidata a vicepresidente.

Pero la presión para que reconozca ya su derrota y el triunfo de Obama, se intensificará.



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