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Jueves, 29 de mayo de 2008 - 15:11 GMT
¿Qué pasó con el caso Blackwater?
Mike Lanchin y Mona Mahmoud
BBC

Ocho meses después de que su hijo de 9 años muriera en un tiroteo en el que estuvieron involucrados guardias de seguridad privados de la firma estadounidense Blackwater, el padre del niño demandó una disculpa oficial y admisión de culpabilidad de la compañía, en lugar de una compensación.

Guardias de la firma Blackwater en un helicóptero, en Irak en 2005
Blackwater Worldwide dice que sus guardias estaban respondiendo a un ataque.
"Estoy listo para firmar un acuerdo (con Blackwater) a cambio de una admisión del crimen y una disculpa", dijo a la BBC Muhammed Hafidh Abdul-Razzaq, comerciante de autopartes de Bagdad.

"Esto es importante para mí, moralmente, para mi familia y para mi tribu".

Abdul-Razzaq dijo que había llevado el mensaje a uno de los gerentes de la compañía cuando se reunieron en la capital iraquí, pero le dijeron -señaló- que una admisión no sería posible "por razones legales".

El martes, Abdul-Razzaq fue uno de los tres iraquíes que rindieron evidencia en una sesión a puerta cerrada en un jurado de acusación en Washington que investiga el tiroteo del 16 de septiembre de 2007, en el cual murieron 17 civiles iraquíes, incluyendo Ali, el hijo de Abdul-Razzaq.

Es uno de los incidentes más serios que involucra a empresas de seguridad privada en Irak.

De acuerdo con Blackwater Worldwide, sus guardias estaban respondiendo a un ataque dirigido contra el convoy al que estaban brindando protección.

El propietario de la compañía, Eric Prince, dijo el año pasado en una audiencia del congreso que indagaba el caso, que Nisoor Square era "escenario de un crimen terrorista".

Un vocero de Blackwater declinó ser entrevistado por la BBC citando las actuales investigaciones.

"Ali está muerto"

Antes de viajar Abdul-Razzaq dijo a la BBC que no estaba consciente de ninguna amenaza al convoy de Blackwater en Nisoor Square.

Empecé a gritar hacia el camino, 'Han matado a mi hijo, ellos han matado a mi hijo'
Muhammed Hafidh Abdul-Razzaq
Abdul-Razzaq iba manejando su coche rumbo a casa, y en éste iban su hermana, los tres hijos de su hermana, y Ali. Señaló que "todo estaba tranquilo, nada estaba ocurriendo" cuando los guardias de seguridad abrieron fuego contra vehículos civiles, incluyendo el suyo.

"Sólo seguían disparando, aunque nadie se movía, estaban simplemente peinando el camino entero, tat tat tat, algo así, no había nada en el camino".

Relató que él y su hermana se acurrucaron, tratando de darse protección mutua, mientras los cuatro niños intentaban hallar refugio bajo los cojines en los asientos traseros del coche.

Dijo que el tiroteo duró "10, quizá 15 minutos" y que cuando salió del auto lleno de orificios de balas, temblando pero ileso, uno de sus sobrinos lo llamó desde el asiento trasero: "Tío, Ali está muerto".

Sollozando, describió cómo abrió el coche para toparse con una escena de horror: su hijo había recibido una bala en la cabeza. "Lo empujé de vuelta al coche y empecé a gritar hacia el camino, 'Han matado a mi hijo, ellos han matado a mi hijo'."

"Nuevos procedimientos"

Después del tiroteo, Abdul-Razzaq dijo que al menos en dos ocasiones Blackwater y funcionarios del gobierno estadounidense en Bagdad le ofrecieron compensación.

En cada ocasión, dijo que había rechazado las ofertas. Una de ellas fue por US$12.500.

Ali Abdul-Razzaq
Ali Abdul-Razzaq fue uno de los 17 iraquíes civiles muertos.
"Otra gente que también perdió familiares tomó el dinero, pero yo lo rechacé", señaló.

Patrick Kennedy, subsecretario de Estado para administración, confirmó que era política de Estados Unidos ofrecer compensación a civiles iraquíes "en circunstancias donde era evidente que (ellos) no estuvieran involucrados en un ataque a Estados Unidos".

Kennedy afirmó que el gobierno de EE.UU. había establecido nuevos procedimientos para sus contratistas de seguridad -incluyendo a Blackwater- luego del tiroteo del año pasado.

Ahora cada convoy debe ir acompañado por un funcionario del Departamento de Estado de EE.UU., e instalar cámaras y equipo de grabación en sus vehículos.

"Yo no sé de otro país que recurra a este tipo de medidas en Irak", dijo Kennedy.

John Holmes, un general retirado y director de la firma de seguridad británica Erinys International, la cual ha estado ofreciendo servicios de protección en Irak desde agosto de 2003, dijo que ahora había una "relación más cercana" entre el ejército estadounidense y todos los convoyes de seguridad privada.

Las empresas deben ahora dar al menos 72 horas de aviso al ejército de todos sus movimientos, algo que no existía en el pasado, señaló.

Pero, agregó: "Siempre va a haber diferencias entre las compañías, dependiendo de su experiencia militar previa y de su nacionalidad. Lo mismo pasa con los diferentes unidades en una fuerza multinacional, las cuales tienen diferentes interpretaciones de las reglas y las regulaciones".



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