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Martes, 20 de mayo de 2008 - 17:56 GMT
Enredo político de los demócratas
Kevin Connolly
BBC, Louisville, Kentucky

Barack Obama
Se espera que Obama triunfe en las primarias demócratas de Oregón.
Esta semana se dio a conocer que arqueólogos estadounidenses descubrieron en el estado de Oregón restos humanos de 14.300 años de antigüedad, lo que probablemente significa que murieron justo a tiempo para perderse el principio de la batalla por la nominación demócrata a la presidencia de Estados Unidos en 2008.

Ahora parece seguro que la contienda que iba a terminar en el "Supermartes" de febrero -¿se acuerdan cómo, supuestamente, después de eso no pasaría nada dramático?- seguirá hasta junio, cuando los electores de Montana, Dakota del Sur y Puerto Rico tengan la última palabra.

Los resultados de las batallas individuales restantes, empezando con las de Kentucky y Oregón, son bastante predecibles.

Hillary Clinton va a ganar -y por una enorme diferencia- aquí en Kentucky, y Barack Obama probablemente obtendrá una ventaja cómoda en Oregón.

Ninguno de estos resultados detendrá el aparentemente imparable progreso de Obama hacia la nominación, pero ninguno tampoco pondrá fin a la competencia electoral.

Visiones similares

Yo no recuerdo ninguna campaña electoral como ésta en el mundo y eso que tengo edad para haber cubierto las "elecciones" de la ex Unión Soviética, un estado unipartidista que distribuía cigarrillos y chocolate para atraer a los electores a las urnas.

La realidad es que, si a la competencia entre Clinton y Obama se le hubiera aplicado, por ejemplo, las reglas del Partido Republicano, ella habría ganado por años luz de diferencia
En realidad, ni Obama ni Clinton han ofrecido visiones ideológicas diferentes del futuro de Estados Unidos.

Y las diferencias personales entre el estilo conciliador de Obama (popular entre los jóvenes y los intelectuales) y el combativo de Clinton (preferido por los trabajadores manuy los industriales) se han debatido hasta el cansancio.

Por el contrario, lo que ha pasado es que cada vez más las campañas se han centrado en las interpretaciones matemáticas y jurídicas de cada uno de ellos sobre los resultados de votaciones que ya han tenido lugar en otras partes.

Este debate es tan raro y la disputa tan compleja que, cuando termine la votación en Kentucky y Oregón, seguramente veremos el curioso espectáculo de que Obama aseverará que alcanzó un hito importante -tener a su favor la mayoría de los candidatos comprometidos- mientras que Clinton insistirá en que las cifras muestran que más estadounidenses han votado por ella que por su rival.

Primarias vs. caucuses

Los argumentos de la senadora Clinton se basan en una serie de suposiciones, especialmente en la idea de que los votos de las primarias de Florida y Michigan -que fueron invalidados por los líderes demócratas debido a que estos dos estados adelantaron sus elecciones en violación de las reglas del partido- se deben contar en su totalidad.

Hillary Clinton, en campaña en Bolwing Green, Kentucky, el 18 de mayo de 2008
Clinton defiende que las contiendas en Michigan y Florida deben llevarse a los tribunales.
Además, los partidarios de Clinton también plantean que ella ha obtenido buenos resultados en los estados que tienen primarias (es decir, elecciones reales), mientras que muchas de las victorias de Obama han sido en estados con caucuses (que parecen más bien reuniones informales de municipalidades y que cuentan con una asistencia mucho menor).

Los Clinton también señalan que parte del apoyo a Obama ha sido en estados como Idaho, que seguramente votará por los republicanos en noviembre.

Según ellos, es interesante que Obama gane en un debate de demócratas en un estado republicano, pero eso no tendrá ninguna importancia en las elecciones generales.

Sistema demócrata

La realidad es que, si a la competencia entre Clinton y Obama se le hubiera aplicado, por ejemplo, las reglas del Partido Republicano, ella habría ganado por años luz de diferencia, ya que triunfó en los grandes estados, como Nueva York, California, Ohio y Pensilvania, incluso si Florida no se cuenta.

Los republicanos, como todo el mundo, ya dan por sentado que Obama será el candidato demócrata
Podríamos predecir, sin temor a equivocarnos, que antes de que comience la campaña de 2012 (¿volverá Hillary Clinton a intentarlo?), los demócratas habrán cambiado sustancialmente su sistema para que sus candidatos no se queden debatiendo hasta el fin del mundo quién ganó qué.

La estructura actual está diseñada para que sea escrupulosamente justa, pero de nada sirve ese grado de equidad si el sistema no produce resultados claros, ni si el partido pierde en noviembre porque no escogió al candidato con más posibilidades de triunfar en las elecciones generales.

Uno puede imaginarse que éstos son los tipos de planteamientos que la campaña de Hillary Clinton les ha estado haciendo, desde hace ya varias semanas, a los superdelegados.

Carisma

El problema para ellos es que aparentemente ninguna de estas reglas ni procedimientos parecía importarles cuando pensaban que iban a ganar.

Basta con observar cómo el candidato republicano, John McCain, está ignorando a Hillary Clinton y centrando sus ataques en el senador de Illinois
Y, por supuesto, estas elecciones van más allá de las matemáticas y las reglas.

El sistema de votación de Oregón es tal vez el más aburrido posible -se hace completamente por correo- pero cuando Obama fue a ese estado durante el fin de semana, lo estaba esperando una multitud de cerca de 75.000 personas en un parque ribereño y aproximadamente otras 15.000 no pudieron entrar.

Él tiene carisma y está energizando a los demócratas, haciéndoles creer que éste será su año electoral y ésa es una cualidad que no se podría medir con facilidad con un sistema incluso mucho mejor que el que el Partido Demócrata tiene en la actualidad.

Si hicieran falta pruebas del potencial de Obama, basta con observar cómo el candidato republicano, John McCain, está ignorando a Hillary Clinton y centrando sus ataques en el senador de Illinois en temas de seguridad nacional, como Irán o el movimiento palestino Hamas.

El mensaje es que, por supuesto, Barack Obama preocupa a la oposición, pero -y esto es todavía más importante- que los republicanos, como todo el mundo, ya dan por sentado que él será el candidato demócrata, a pesar de lo que pueda surgir de este gran enredo político en las próximas semanas.



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