La Liga Árabe se llevará a Qatar a los principales líderes libaneses, para intentar formar un gobierno.
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Una delegación de mediadores de la Liga Árabe anunció que han sellado un pacto para poner fin a los recientes episodios de violencia en el Líbano, que hicieron temer el estallido de una nueva guerra civil.
El primer ministro de Qatar, el jeque Hamad bin Jassem bin Hamad al-Thani, aseguró que ambas partes están dispuestas a retornar a la mesa de diálogo y a retirar sus combatientes de las calles.
La oposición libanesa pondrá fin a las protestas en el centro de Beirut y permitirá la reapertura del aeropuerto y el puerto de la ciudad.
Las escaramuzas entre combatientes partidarios del gobierno y la oposición encabezada por el grupo islamista Hezbolá comenzaron la semana pasada y ya han dejado unos 65 muertos.
En lo que ha sido calificado de "paso atrás", el gobierno anuló dos decisiones que habían sido interpretadas como forma de limitar el poder del movimiento islamista, la destitución del jefe de seguridad del aeropuerto y el bloqueo del sistema de telefonía privada de Hezbolá.
Estas resoluciones desencadenaron una violencia que el país no veía desde la guerra civil de 1975-1990.
Levantan barricadas
Al conocerse la noticia de la tregua, palas mecánicas comenzaron a remover las barricadas en Beirut.
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Tras dos días de negociaciones, los mediadores árabes anunciaron que las facciones rivales se reunirán en Qatar el viernes para intentar elegir un presidente y formar un gobierno de unidad.
El gobierno libanés se encuentra acéfalo desde noviembre.
El país atraviesa una crisis política desde finales de 2006, cuando la oposición liderada por Hezbolá abandonó un gabinete de coalición tras exigir mayor poder y capacidad de vetar algunas resoluciones del gobierno.
Al conocerse la noticia de la tregua, palas mecánicas comenzaron a remover las barricadas montadas hace una semana en algunas de las arterias de la capital.
El corresponsal de la BBC en Beirut, Jim Muir, afirma que los libaneses son concientes de que son cuestiones como la formación de un nuevo gobierno las que impiden un acuerdo verdadero entre las partes.
El país recibió con cautela la mejora de las condiciones, al tiempo que cruza los dedos para que el diálogo derive en una situación política estable.
Naim Qassam, uno de los líderes de Hezbolá, un movimiento político chiitas, se comprometió a devolver la situación a "la normalidad".