Fritzl admitió haber encerrado y violado a su hija.
|
Un tribunal austríaco ordenó extender un mes más la prisión preventiva para Josef Fritzl, el hombre acusado de encerrar y violar a su hija durante 24 años en un sótano secreto en la localidad de Amstetten.
El juez tomó la decisión en una audiencia de 15 minutos celebrada a puerta cerrada en la capital regional de Baja Austria, St. Poelten, donde Fritzl se encuentra recluido desde finales de abril.
Según trascendió, Fritzl, quien se presentó acompañado de su abogado, permaneció en silencio durante su comparecencia.
Un portavoz del tribunal dijo que aún no se sabe cuándo los fiscales lo interrogarán nuevamente.
"Fuera de control"
La enviada de la BBC a St. Poelten, Bethany Bell, señaló que la prolongación de la custodia de Fritzl permitirá que la policía pueda seguir con sus investigaciones y que los fiscales continúen acumulando pruebas.
La extensión de la custodia de Fritz permitirá a los investigadores seguir acumulando pruebas.
|
En un reportaje aparecido en la revista austríaca News, Fritzl señaló que fue dominado por una adicción que "se salió de control".
"Mi deseo de tener relaciones sexuales con Elisabeth se volvió cada vez más fuerte", dijo Fritzl, según fue citado por la publicación.
"Sabía que Elisabeth no quería que hiciera lo que le hice. Sabía que la estaba lastimando...En realidad, quería hijos con ella".
Elisabeth tuvo siete hijos de su propio padre. Tres de ellos jamás vieron la luz del día hasta que fueron liberados.
Otros tres fueron depositados por Fritzl a los pocos meses de nacer en la puerta de su casa, simulando el abandono por parte de la madre biológica y con una carta en la que ésta pedía que fueran criados por sus abuelos.
Un séptimo bebé murió al poco de nacer. Fritzl incineró su cuerpo en una caldera de calefacción.
"Protección"
Elizabeth tuvo siete hijos de su padre.
|
En un comunicado leído por su abogado, Rudolf Mayer, el electricista jubilado dijo que había encerrado a su hija para protegerla del mundo exterior.
"Necesitaba crear un lugar donde la pudiera mantenerla alejada del mundo exterior. Por la fuerza, si era necesario".
Según la revista News, Fritz criticó la cobertura de su caso y señaló que no era "un monstruo".
Para demostrarlo asegura que "podría haberlos matado a todos y entonces no hubiese pasado nada. Nadie me habría descubierto".
También aseguró que fue gracias a él que se salvó Kerstin, la hija-nieta de 19 años que fue llevada al hospital en grave estado de salud producto del cautiverio.
Justamente la aparición de Kirsten en el centro de salud -una joven sin registro y con un extraño cuadro clínico- fue lo que puso en alerta a las autoridades austríacas para develar uno de los casos más impactantes de abuso doméstico en el país.