Rusia afirma que incrementará sus tropas en Abjasia y Osetia del Sur.
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Georgia reaccionó airadamente a las acusaciones de Rusia de que está preparando una invasión a la región separatista de Abjasia.
Rusia afirma que está fortaleciendo sus propias tropas en Abjasia y en Osetia del Sur, otra de las regiones separatistas dentro de Georgia, que tienen vínculos históricos muy estrechos con Rusia.
El primer ministro georgiano calificó la medida rusa de "irresponsable". La Unión Europea también urgió a la precaución, señalando que la decisión rusa no era prudente dadas las actuales tensiones.
El canciller de Rusia afirmó que su país no se estaba preparando para una guerra, pero que respondería a cualquier ataque.
No obstante, el Kremlin informó que está concentrando a 1.500 soldados y policías en Abjasia, en la zona que aún está bajo control gubernamental.
El alto representante de la Unión Europea para la política exterior y de seguridad, Javier Solana, pidió al gobierno de Rusia que muestre moderación, luego de reunirse con el canciller de ese país, Sergey Lavrov.
El canciller ruso, sin embargo, aseveró que el país tiene que proteger a sus ciudadanos en ambas regiones y que si Georgia toma acciones militares, Rusia tendría que responder con "medidas de represalia".
La corresponsal de asuntos europeos de la BBC, Oana Lungescu, cree que la presencia de Solana en esta situación refleja la creciente preocupación de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).
Esto tiene que ver -según ella- a las consecuencias impredecibles que podría tener la promesa de la Alianza Atlántica de aceptar a Georgia como miembro pleno a pesar de las fuerte oposición de Rusia.
Escalada
La semana pasada, el gobierno de Georgia acusó a Rusia de haber derribado en territorio georgiano un avión no pilotado de reconocimiento aéreo.
La tensión escaló desde que Moscú anunció que buscaría estrechar vínculos con Abjasia y con Osetia del Sur, república independiente "de facto" dentro de Georgia.
Georgia acusa a Rusia de querer anexarse partes del territorio georgiano.
Su gobierno asegura que el Kremlin está manipulando los conflictos separatistas para mantener la influencia rusa en las antiguas regiones soviéticas y afectar las aspiraciones georgianas de integrarse a la OTAN.
Desde comienzos de los 90, se han desplegado cascos azules de la ONU y de Rusia en las dos regiones en conflicto, cuando se presentaron hechos de violencia en el momento en que ambas rompían con el control georgiano.