Fritzl es descrito como dominante y autoritario.
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Esta es la imagen que empieza a emerger de él.
En público, parecía ser un respetable miembro de la comunidad, residente en Amstetten, donde vivía con su esposa Rosemarie, y con la que tuvo siete niños ya adultos.
Pero parece que Josef Fritzl, de 73 años, llevó, aparentemente, una doble vida durante los últimos 24 años.
Según la policía, tenía una segunda familia, secreta, con su hija Elisabeth, a quien encerró por la fuerza en 1984 y violó repetidamente. Elisabeth tenía 18 años cuando su padre la recluyó en un sótano.
Una vida en 60m cuadrados
Josef Fritzl es un calificado electricista. La policía austriaca lo describe como "un hombre muy inteligente", que pudo colocar chapas eléctricas en los cuartos del sótano que sólo podían ser abiertas con un código especial.
Se presume que Fritzl pudo suministrar ropa y comida a su familia secreta sin levantar sospechas.
Fritzl hacía esas compras fuera de Amstertten. Según la policía, el hombre tenía la excusa de viajar pues poseía algunos terrenos y podía ir de compras en otros pueblos y, luego, entregar las provisiones por la noche en el sótano convertido en mazmorra, sin ser visto.
Dominante
Vecinos y conocidos expresaron su estupefacción ante las noticias y dijeron que Fritzl trataba a sus nietos de manera afectuosa y parecía ser un buen abuelo.
De acuerdo con la policía, los hermanos de Elisabeth dijeron que Fritzl siempre había sido un "padre dominante y autoritario" y controlador hacia su esposa.
"Los otros miembros de la familia nos han hablado de esta situación una y otra vez. Tú puedes concluir, por tanto, que les preguntamos a todos ellos y que ningún miembro de la familia sabía que abajo en el sótano a prueba de ruidos su hermana tenía que vivir con sus niños", dijo el jefe de la policía local en Amstetten, Franz Polzer.
Fritzl no ha dado ningún indicio de las razones que lo llevaron a cometer los supuestos delitos y se ha rehusado a explicar por qué a sólo tres de los niños que tuvo con su hija les permitió vivir en el piso de arriba, con él y con su esposa.
La policía cree que Fritzl planeó el espacio del sótano de forma meticulosa, que el sitio era a prueba de ruidos y que había sido equipado antes de que Elisabeth fuera encarcelada ahí.