El primer ministro electo operará tres días a la semana desde Nápoles.
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El ganador de las elecciones italianas, Silvio Berlusconi, dijo que entre las prioridades a corto plazo de su nuevo gobierno están desarrollar planes para salvar la línea aérea nacional Alitalia y ayudar a resolver la crisis de la recogida de basura en Nápoles.
Es precisamente en esa ciudad sureña donde se realizará la primera reunión de gabinete ministerial del líder de centro-derecha, de 71 años de edad, que se impuso para gobernar por un tercer período luego de que su coalición lograra el control de ambas cámaras del Congreso.
El primer ministro electo operará tres días a la semana desde Nápoles, ciudad que ha estado afectada a causa de una crisis en el sistema de recolección de desperdicios.
Berlusconi: político y polémico
En su primera conferencia de prensa tras ganar los comicios, Berlusconi reiteró su promesa de hacer todo lo posible para que Alitalia siga volando y dijo que la comunidad empresarial estaba dispuesta a invertir en la aerolínea.
Berlusconi se opone a un plan respaldado por el gobierno saliente para que Air France-KLM adquiera Alitalia.
Con cautela
Berlusconi se opone a que Air France-KLM adquiera Alitalia.
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A pesar de las promesas, el primer ministro electo fue cuidadoso en limitar las expectativas de la población en momentos en que la economía italiana se tambalea y el país cuenta con salarios entre los más bajos de Europa, dice el corresponsal de la BBC en Roma Christian Fraser.
No obstante, la abrumadora mayoría de que el líder dispone en las dos cámaras parlamentarias -agrega Fraser- le dan una plataforma para aplicar sus promesas de reforma.
Pero Berlusconi tiene que ser cuidadoso porque durante su segundo término igualmente contó con una mayoría y fue ampliamente criticado por "perder una oportunidad" de llevar a cabo programas de transformaciones, añade el corresponsal.
Nuevo panorama
Los resultados de las elecciones muestran, entretanto, un nuevo panorama político en un país que durante mucho tiempo ha visto un predominio de los intereses de pequeños partidos.
El número de organizaciones políticas presentes en la Cámara de Diputados se reducirá de 26 a sólo seis.
Además, por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, no habrá ningún parlamentario representando a los comunistas.