Bush y su esposa fueron recibidos por Putin en su residencia en Sochi.
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El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y su homólogo estadounidense, George W. Bush, comenzaron este sábado la que podría ser su última cumbre antes de que Putin deje el poder, en mayo.
La reunión, de dos días de duración, tiene lugar en el balneario ruso de Sochi, a orillas del Mar Negro.
En el encuentro también participan el presidente electo de Rusia, Dmitry Medvedev, y la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice.
El corresponsal del Servicio Ruso de la BBC Yuri Maloveryan dijo, desde Sochi, que los líderes esperan llegar a un compromiso sobre temas como el plan estadounidense de establecer un escudo antimisiles en Europa, y el tratado sobre la reducción y limitación de las armas estratégicas ofensivas START-1, firmado entre la ex Unión Soviética y EE.UU. en 1991.
Maloveryan señaló que resulta difícil predecir cuán exitosas serán las conversaciones.
"Los pronósticos de muchos políticos y politólogos de ambas partes son positivos (...) pero se sabe muy poco de lo que piensan los militares y diplomáticos que han estado dialogando sobre temas concretos", dijo.
OTAN
Bush viajó a Rusia después de participar en la cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), que tuvo lugar en Bucarest, la capital de Rumania.
Durante ese encuentro, fue rechazada su propuesta de invitar a dos ex repúblicas soviéticas, Georgia y Ucrania, a integrar la OTAN, algo a lo que Rusia también se oponía.
El viernes, Putin manifestó su satisfacción por los resultados de la cumbre y dijo que, aunque regresar a las tensiones de la Guerra Fría "no le interesa a nadie", la eventual expansión de la OTAN hacia el este de Europa se interpretaría como una "amenaza directa".
El mandatario saliente ruso aseguró que las garantías que le han dado no han sido suficientes, y señaló que una política de seguridad nacional no se puede basar en promesas.