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Martes, 8 de abril de 2008 - 12:06 GMT
"Lo que enfada es la impunidad"
Matías Zibell
Matías Zibell
BBC Mundo, Medio Oriente

Javier Couso
Javier Couso pide que haya un juicio, sea cual sea el veredicto.
Javier Couso ya conoce Bagdad. Estuvo allí el 8 de abril de 2004 y el mismo día de 2005, recordando la muerte de su hermano José mientras cubría la entrada de las tropas estadounidenses a la capital iraquí.

Pero este viaje será diferente, no sólo porque se trata del quinto aniversario de aquella mañana en la que un tanque estadounidense disparó contra el Hotel donde se encontraba José Couso, sino porque según sus expectativas esta visita será más breve que las anteriores debido a la inseguridad en la ciudad y sus alrededores.

En diálogo con BBC Mundo, Javier explicó el estado actual de la causa iniciada por su familia en la Audiencia Nacional española y su confianza en que los soldados estadounidenses involucrados en el ataque sean juzgados algún día.


Nosotros, al tener evidencia que aquello no había sido un hecho fortuito en la guerra, sino que la misma unidad del ejército de Estados Unidos había atacado en el espacio de dos horas todos los centros de prensa independientes en Bagdad, primero al-Jazzeera, después (el canal) Abu Dhabi y luego el Hotel Palestina, nos pusimos a investigar más.

Reunimos una serie de elementos que nos permitieron un mes después del ataque poner una querella criminal en la Audiencia Nacional -que es un tribunal especial español que juzga casos de terrorismo, de lesa humanidad- por crimen de guerra y por asesinato de un ciudadano español en el extranjero.

Esa querella fue admitida a trámite después de un largo proceso y ante la nula colaboración del gobierno de Estados Unidos, el juez se vio en la obligación de dictar la primera orden de búsqueda y captura internacional contra militares estadounidenses a través de Interpol.

Pero la fiscalía consiguió que se archivara la causa. Nosotros subimos un escalón y fuimos al Tribunal Supremo que por unanimidad nos reconoció que España tenía competencia para investigar el caso.

Entonces el juez los pasó de imputados a procesados, volvió a activar la orden de búsqueda y captura, poniéndoles un millón de euros de fianza en caso de ser detenidos, y el proceso ha continuado.

La fiscalía ha puesto otra vez otro recurso para archivarlo, el juez lo ha rechazado, y ha pasado a una instancia superior de tres magistrados, pero dos de ellos ya habían intervenido en el archivo de la querella y los hemos recusado.

Pero la orden de captura de Interpol sigue vigente al igual que el procesamiento, y las acusaciones son muy optimistas de que el caso pueda seguir adelante.

Aunque lleguen a ser condenados, ¿ustedes se imaginan que alguna vez estos tres militares puedan llegar a cumplir una pena de prisión en Estados Unidos o en España?

Nosotros tenemos esa confianza, porque al ser un delito de lesa humanidad -es decir un crimen de guerra- es un caso que no caduca nunca, como se recoge claramente en las disposiciones adicionales de la Cuarta Convención de Ginebra.

Entonces nosotros tenemos la confianza de que algún día estos señores salgan de Estados Unidos y puedan ser detenidos y extraditados a España. Claro que sí.

Usted hacía referencia a otros ataques contra periodistas aquel 8 de abril. ¿Ha existido algún contacto entre las familias de los periodistas muertos?

Nosotros hablamos tanto con la familia de Tarek Ayouk que fue el camarógrafo asesinado en el ataque contra al-Jazzeera como con la de Taras Vroyu, pero ellos decidieron poner una denuncia de crimen de guerra en Bruselas.

Bélgica tenía leyes de competencia universal pero por presión del gobierno estadounidense fueron derogadas con lo cual se han quedado sin poder seguir el caso legalmente.

Nosotros siempre confiamos en la Justicia española, sobre todo recordando la actuación de los jueces del mismo tribunal en el caso Pinochet, o Guatemala, o Scilingo y el caso de torturas en Argentina.

Sabíamos que la Justicia española está en la vanguardia de la lucha por la defensa de los derechos humanos y creo que hemos apostado bien.

Había otros que nos querían mal meter, diciendo que no fuéramos por la vía penal sino por la vía civil en Estados Unidos, pero eso es dinero y nosotros no queremos dinero, simplemente queremos que los presuntos criminales de guerra que mataron a mi hermano tengan las oportunidades que no le dieron a José.

La oportunidad de defenderse en un tribunal con todas las garantías legales y si luego el juez dictamina que son inocentes pues lo aceptaremos, pero lo que nos enfada es la impunidad, con impunidad no hay democracia.

Usted ya ha viajado a Bagdad con anterioridad, ¿qué diferencia encuentra entre esta visita por los cinco años y las del pasado?

Yo fui primero en el 2004 y ese año se podía circular. Nosotros fuimos a agradecerle al equipo médico de 14 profesionales que intentó salvar la vida de mi hermano. Estuvimos en otros hospitales, hicimos el homenaje de las flores, pero luego volví en el 2005 y ya había cambiado la cosa.

Era justo el momento después del segundo ataque a Faluya, había escuadrones de la muerte, vimos combates todos los días en las calles, bombardeos en la Zona Verde, pero aún así fuimos a Faluya, fuimos a Abu Ghraib, estuvimos en zonas chiitas y sunitas.

Pero yo sé que ahora va a ser una visita mucho más corta porque las cosas han cambiado mucho, es mucho más peligroso, la ciudad está llena de zonas amuralladas, entonces será muy breve, ir al Hotel Palestina, hacer la ofrenda floral e irnos, porque por desgracia las condiciones no son las adecuadas para estar allí.



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