Los combatientes en Basora tienen hasta el 8 de abril para deponer las ramas.
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El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que la ofensiva del gobierno iraquí contra las milicias chiitas en Basora es "un momento decisivo en la historia de un Irak libre".
El primer ministro iraquí, Nouri al-Maliki, estableció una fecha límite para que el ejército Mehdi -que aún controla grandes partes de la ciudad- entregue sus armas por dinero.
Corresponsales indican que la milicia ha ignorado hasta ahora el ultimátum.
Más de 130 personas murieron y 350 resultaron heridas desde que el martes se desataran los enfrentamientos con las milicias en Basora.
Bush dijo que las acciones de al-Maliki, un sunita, muestran que él trata a sunitas y chiitas de igual manera cuando violan la ley.
Nuevo plazo
El mandatario estadounidense dijo en una rueda de prensa en la Casa Blanca: "Cualquier gobierno que presuma de representar a la mayoría de un pueblo debe confrontar elementos criminales o personas que piensan que pueden vivir fuera de la ley, y eso es lo que está pasando en Basora".
Combatientes del ejército Mehdi siguen en control de Basora.
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El miércoles, al-Maliki dio a los militantes 72 horas para entregar sus armas, amenazándolos con "castigos severos".
El viernes, extendió en 10 días el plazo y les ofreció dinero a cambio de sus armas.
Una declaración de la oficina del primer ministro dice: "Todos aquellos que tienen armas grandes y medianas deben entregarlas a las fuerzas de seguridad y serán recompensados económicamente por ellas. Esto tendrá efecto desde el 28 de marzo al 8 de abril".
Violencia en las calles
Por su parte, el ministro de Defensa iraquí, Abdul-Qader Mohammed Jassim, dijo que el gobierno ha sido "sorprendido" por la resistencia de los combatientes y ha sido "obligado a cambiar nuestros planes y nuestras tácticas".
Sadristas
El corresponsal de la BBC en Bagdad, Paul Wood, dice que la extensión de la fecha significa que al-Maliki -quien se ha hecho cargo personalmente de la ofensiva a Basora- titubeó primero.
Unos 30.000 soldados y policías están luchando contra el ejército Mehdi, que había acatado formalmente el pedido del clérigo chiita Moqtada al-Sadr de mantener un cese el fuego en los últimos siete meses.
Pero, luego de cuatro días de enfrentamientos, la milicia sigue en control de algunas áreas grandes y densamente pobladas.
Los simpatizantes de al-Sadr -conocidos como sadristas- formaron parte de un bloque político que ayudó a al-Maliki a llegar al poder en 2005, pero el corresponsal de la BBC dice que el primer ministro ve ahora al grupo como una amenaza.
Wood indica que la acción militar de los últimos días está diseñada, en parte, para anticiparse a los posibles logros de los sadristas en las elecciones en el sur de Irak fechadas para octubre.
Situación humanitaria
Las fuerzas militares lideradas por Estados Unidos se unieron a la batalla por primera vez a primeras horas del viernes, atacando por aire a Basora y Bagdad.
El Parlamento iraquí llamó a una sesión de emergencia para resolver la crisis que llevó a declarar un toque de queda de tres días.
Pero sólo 54 de los 275 miembros del Parlamento pudieron ingresar a la Zona Verde, porque todavía estaba siendo bombardeada por morteros y misiles.
Uno de los misiles alcanzó la oficina del vicepresidente de Irak, Tareq Hashemi, matando al menos a un guardia.
Los enfrentamientos armados entre las fuerzas de seguridad y las milicias se han expandido a otras ciudades y pueblos iraquíes, incluyendo Karbala, Hilla, Kut, Diwaniya y Nasiriya.
Organismos de ayuda en Ginebra dicen que la escalada de violencia ha provocado que la situación humanitaria esté en un estado más "crítico" aún.