Clinton apoyaba la idea de una nueva primaria en Michigan.
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Este jueves fracasaron en el estado de Michigan, EE.UU., los esfuerzos por llegar a un acuerdo en torno a la realización de una nueva versión de las primarias del Partido Demócrata el próximo 3 de junio.
El Senado del estado levantó su sesión el jueves sin haber decidido llevar a cabo la elección.
La aspirante demócrata, Hillary Clinton, venía presionando por la realización de estos nuevos comicios, presumiendo que le serían favorables en su competencia con Barack Obama.
Las primarias demócratas de Michigan y Florida fueron invalidadas por las autoridades nacionales de los demócratas debido a que adelantaron sin autorización la fecha en que tuvieron lugar.
Por tal razón, las organizaciones demócratas en esos estados no enviarán delegados a la convención nacional del partido, que escogerá al candidato.
Clinton sigue de cerca a Obama en la competencia por asegurar la nominación.
A comienzos de la semana, se había tomado una decisión similar de no llevar a cabo una nueva primaria en Florida.
Nueva disputa
Luego de colapsar la propuesta para una nueva primaria en Michigan, la campaña de Obama propuso dividir en partes iguales entre los dos candidatos al contingente de delegados estatales.
Clinton pedía llevar a cabo un voto postal, propuesta que es criticada por Obama, quien duda de la capacidad de garantizar la integridad de una elección postal organizada en tan poco tiempo.
En Michigan, la legislatura estatal ya no tiene tiempo para autorizar una nueva elección, guardando el plazo mínimo requerido de 60 días para llevarla a cabo.
La gobernadora de Michigan, Jennifer Granholm, seguidora de Clinton, expresó su decepción por la imposibilidad de llevar a cabo la primaria, pero insistió en que "volcaremos nuestra atención a otras opciones".
"No hay camino a la Casa Blanca que no pase por Michigan", advirtió.
Filtración
El Departamento de Estado despidió a dos empleados por espiar información privada de Obama.
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Entre tanto, el Departamento de Estado de EE.UU. despidió a dos contratistas e impuso medidas disciplinarias a un tercero por haber tenido acceso a los documentos relativos al pasaporte de Barack Obama.
Un vocero del Departamento de Estado, Sean McCormack, dijo que era probable que los incidentes hubiesen ocurrido por "curiosidad imprudente".
Pero dijo que no había claridad acerca de lo que los empleados pudieron haber visto.
Un vocero de Obama sugirió que el gobierno podría estar usando información privada para "propósitos políticos" y exigió una investigación.