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Miércoles, 20 de febrero de 2008 - 14:52 GMT
España: en sus marcas, listos...
Steve Kingston
BBC Madrid

José Luis Rodríguez Zapatero
José Luis Rodríguez Zapatero busca repetir el triunfo electoral de 2004.

Si las elecciones en Estados Unidos son comparadas con una maratón, entonces las españolas deberían ser consideradas como una prueba de velocidad.

Durante la campaña electoral los españoles han podido ver dos debates televisados, junto con anuncios publicitarios de 30 segundos de duración, el tiempo justo para que los políticos alcancen a decir "vote por mí".

Pero en España saben muy bien que el resultado de las carreras electorales, por más cortas que sean, pueden definirse a pocos metros de la línea de llegada.

En las elecciones de 2004 el gobernante Partido Popular (PP) tenía el triunfo en sus manos, hasta la mañana del 11 de marzo, cuando un grupo islamista realizó un ataque terrorista en la principal estación de trenes de Madrid, que se cobró la vida de 191 personas.

Mariano Rajoy
El líder de oposición, Mariano Rajoy, ha acortado las distancias con Zapatero.

Tres días después el PP fue derrotado en las urnas, tras acusar erróneamente de los ataques al grupo separatista vasco ETA.

De alguna manera las elecciones generales de 2008 parecen una repetición.

Los partidos están liderados por las mismas figuras, la amenaza de los militantes islamistas y vascos prosigue, y el PP ha prolongado el debate sobre su reacción ese 11 de marzo de 2004.

Economía o ETA

La seguridad interna volvió a ser el foco de atención el pasado enero, cuando la policía encontró una supuesta célula terrorista islámica en Barcelona durante una redada.

El mismo mes, el oficialista Partido Socialista Obrero Español (PSOE), admitió haber mantenido contactos secretos con ETA, incluso después de que el grupo rompiera el cese al fuego en diciembre de 2006.

El terrorismo siempre ha sido un tema electoral en España, y un ataque fatal podría, una vez más, haber transformado la campaña.

Integrantes del grupo separatista vasco ETA (archivo 2003)
El grupo separatista ETA es uno temas recurrentes de la campaña electoral españolas

Pero parece que la carrera de 2008 se decidirá por una realidad más latente, el bolsillo de los electores.

Tras 14 años consecutivos de crecimiento la economía española esta mostrando signos de fatiga.

El crecimiento del PIB español, que dejó atrás a países como Francia, Alemania y Reino Unido, caerá por debajo del promedio de la Unión Europea para finales de 2009, según un informe de la Comisión Europea.

La inflación, que se ubica en el 4,4%, marcó un récord en la última década, mientras que las estadísticas de desempleo en el mes de enero son las más altas de los últimos ocho años.

Además, el auge de diez años que gozó el sector inmobiliario también llegó a un alto, y de repente la oposición prefiere debatir sobre economía antes que hablar sobre ETA.

Inoportuno

Todo esto ocurre en un momento muy inoportuno para el Primer Ministro, José Luis Rodríguez Zapatero.

Durante sus cuatro años de mandato logró un admirable promedio de crecimiento anual del 3,6% y asegura haber creado cerca de tres millones de puestos de trabajo.

José Luis Rodríguez Zapatero
La situación económica complica de manera inoportuna a Zapatero para lograr sus aspiraciones electorales.

En la actualidad, el ciudadano español goza de mayor riqueza que su contraparte de Italia.

Apenas en septiembre, Zapatero dijo que en el campeonato mundial de las economías globales, España había "ganado la mayor cantidad de partidos".

En retrospectiva, el director técnico debería haber llamado a elecciones en el último semestre de 2007, cuando su equipo todavía estaba ganando.

Los partidarios de Zapatero hacen énfasis en la naturaleza de su mandato con el lema "Motivos para creer".

Apodado simplemente como "ZP", el presidente del gobierno español es calificado por sus seguidores como un líder iluminado del siglo XXI, un hombre que aprobó el matrimonio entre homosexuales, el divorcio rápido y la mejora de condiciones de trabajo para la mujer, todo esto sumado a las leyes condenatorias a la represión ocurrida durante los años del franquismo.

La iglesia entra en escena

Todo este liberalismo provocó críticas de la todavía influyente iglesia católica española.

La Conferencia Episcopal española emitió un comunicado en enero argumentando que "no todos los programas electorales son compatibles con la fe y las necesidades de la vida cristiana".

El comunicado también contenía un sutil ataque al gobierno criticando sus contactos con ETA, aduciendo que una organización "terrorista" no debe ser considerada como un "interlocutor político".

En respuesta, Zapatero montó una airada protesta contra el nuncio papal en Madrid, exigiendo a la Iglesia que respete la soberanía del Estado.

Monseñor Manuel Monteiro y José Luis Rodríguez Zapatero
Rodríguez Zapatero se reunió con el nuncio para exigir que la iglesia no se inmiscuya en la política.

Pero en privado, los miembros del PSOE vieron en la confrontación una oportunidad para retratar a la campaña como una batalla entre las fuerzas del progreso y la reacción.

Relacionando a los obispos con la oposición, Zapatero dijo a un periódico: "Los elementos de extrema derecha de la Iglesia tienen la última palabra en el PP y ahora quieren tener la última palabra en España".

Mientras tanto, en la derecha la campaña parece diseñada para emocionar a su base más conservadora.

Su líder, Mariano Rajoy, quiere prohibir la adopción de niños por parte de parejas homosexuales, y propone que los inmigrantes firmen un contrato con el Estado, en el que prometan adoptar las costumbres españolas y regresar a sus países en caso de no encontrar empleo.

El sitio de Internet del PP informa con emoción que Rajoy escucha al grupo inglés The Police y que disfruta de películas como "Volver al Futuro", un título que resume apropiadamente la filosofía del partido frente a las elecciones.

Muchas de las principales figuras del PP sienten que en las elecciones de 2004, la victoria se les escapó injustamente de las manos, y que el triunfo de Zapatero -cortesía de un ataque terrorista desestabilizador- rompió el orden natural de la política española.

Carrera cerrada

Las encuestas españolas, que no siempre aciertan, todavía ponen al PSOE con una pequeña ventaja, pero la distancia entre ambos contendientes se ha acortado.

¿Será que los indignados españoles que hace cuatro años votaron por Zapatero se sentirán igualmente motivados para apoyarlo en estos días?

Mucho depende del poder de convocatoria: en 2004 el alto e inusual nivel de participación tras los ataques terroristas de Madrid impulsaron el sorpresivo triunfo del PSOE.

Pero históricamente el PP ha sido más efectivo a la hora de lograr que sus seguidores acudan a las urnas.

En momentos en los que la economía tambalea la pregunta clave es: ¿será que los indignados españoles que hace cuatro años votaron por Zapatero se sentirán igualmente motivados para apoyarlo el domingo?



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