Imad Fayez Mughniyeh era un personaje muy reservado, que durante décadas logró eludir los intentos de espías y fuerzas especiales estadounidenses por capturarlo vivo o muerto.
Agentes de EE.UU. lo describen como uno de los espías más inteligentes y capaces del mundo.
Según se afirma, Mughniyeh planeó el secuestro de un avión de la TWA en 1985.
¿Quién era Moughniyah?
La Interpol y Estados Unidos lo buscaban en conexión con sangrientos ataques en el mundo.
Algunos funcionarios estadounidenses lo apodaban "el terrorista sin rostro", porque muy pocos que no pertenecieran a su círculo más íntimo sabían cómo era.
El padre y el abuelo de Imad Mughnieh expresan su dolor al conocer la noticia de su muerte.
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Un dibujo suyo elaborado por el FBI -que apareció en la lista de los hombres más buscados- fue realizado hace 20 años y se cree que, desde entonces, se sometió a cirugía plástica para alterar dramáticamente su apariencia.
Mughniyeh se había estado ocultando desde finales de los años 80. Hasta que Osama Bin Laden apareció en el radar de la inteligencia estadounidense, él era uno de los hombres más perseguidos del planeta.
Se dice que antes de los ataques del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, estuvo involucrado -más que ningún otro-, en el asesinato de estadounidenses.
Ataques en Occidente
En 1983, Estados Unidos fue sacudido por ataques suicidas a escala masiva. Se afirma que Mughniyeh fue el cerebro del ataque -el bombardeo contra los barracones de la marina estadounidense en Líbano- que dejó 241 personas muertas.
En los suburbios del sur de Beirut, muchos recordarán a Mughniyeh como un héroe.
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También era el principal sospechoso de los dos ataques contra la embajada de Estados Unidos en Beirut, y se cree que estuvo detrás de la ola de secuestros de occidentales en Líbano en los años 80.
En 1985, Mughniyeh fue identificado como el cerebro del secuestro de un jet que se dirigía a Roma. Durante 17 días el piloto de la TWA, John Testrake, fue forzado a cruzar el Mediterráneo una y otra vez, con sus 153 pasajeros a bordo más la tripulación, desde Beirut hasta Argelia.
Finalmente, la aeronave aterrizó en Beirut. Los secuestradores amenazaron con matar a los pasajeros a menos que centenares de libaneses fueran liberados de las cárceles israelíes.
Un buzo de la marina estadounidense fue ejecutado en el avión y lanzado a la pista.
Se dice que Mughniyeh fue el cerebro del secuestro del avión de la TWA, en 1985.
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Se sospecha también que Mughniyeh tuvo participación en el ataque contra la embajada de Israel en Argentina en 1992, en el que murieron 29 personas.
Sobre sus épocas juveniles poco se sabe, solo que nació en 1962 en el seno de una prominente familia chiita en el sur de Líbano, que más tarde se trasladó a los suburbios de Beirut.
Algunos informes indican que trabajó en la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) con Yasser Arafat -que se estableció en Líbano a comienzos de los 80- antes de ser cofundador de la Jihad Islámica, un grupo con lazos muy fuertes con Hezbolá.
Mughniyeh se convirtió en uno de los líderes más importantes de esa organización.
Funcionarios de la inteligencia estadounidense lo describen como uno de los espías más inteligentes y capaces que hayan conocido.
"Reservado"
Mughniyeh rara vez era visto por alguien que no fuera de su círculo más íntimo.
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Robert Baer, quien al parecer estuvo tras Mughniyeh durante años como funcionario de la CIA, dijo una vez que rara vez era visto por alguien que no fuera de su círculo más íntimo. Se cree que se ocultaba en Líbano e Irán.
"Mughniyeh es, tal vez, el espía más inteligente y capaz que hemos conocido", dijo Baer al programa 60 Minutos, de la cadena de televisión estadounidense CBS.
"Entra por una puerta, sale por la otra, cambia de auto todos los días, nunca hace citas por teléfono, no es predecible... Sólo se relaciona con gente en la que puede confiar. Es el genio del terrorismo, el Santo Grial tras el que estamos desde 1983."
En los suburbios del sur de Beirut, muchos recordarán a Mughniyeh como un héroe.
"La resistencia ha perdido uno de sus pilares", dijo el clérigo Sheikh Mohammad Hussein Fadlallah, al conocer la noticia de su muerte.