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Nick Hawton
BBC, Belgrado
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El presidente Tadic fue reelecto pero volvió a casa con una victoria magra bajo el brazo.
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Los comicios presidenciales han concluido en Serbia, el polvo levantado en los festejos ya volvió a su lugar, y sin embargo, los verdaderos problemas recién comienzan.
¿Qué significarán estas elecciones para Serbia en los próximos años? ¿Qué ocurrirá con la provincia independentista de Kosovo? ¿Qué será de las aspiraciones de Belgrado de incorporarse a la Unión Europea?
Las encuestas predijeron resultados muy ajustados y eso fue exactamente lo que ocurrió; el pro occidental y pro reformista Boris Tadic volvió a casa el domingo con una reelección bajo el brazo, pero gracias a una victoria magra.
Puede que Tadic haya ganado, y puede que sea visto como el líder del bloque democrático serbio, pero cerca del 50% de los votantes no lo escogieron a él sino a Tomislav Nikolic, un nacionalista de línea dura perteneciente a un partido cuyo líder enfrenta cargos por crímenes de guerra ante el tribunal de Naciones Unidas en La Haya.
"Un plan de acción"
Los demócratas consiguieron una victoria exigua, y su posición es frágil.
La polarización de los serbios será puesta a prueba nada menos que en el asunto de Kosovo.
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Las elecciones demostraron que Serbia es un país que está dividido, incluso años después de la caída de Slobodan Milosevic.
Esta fragilidad será puesta a prueba nada menos que en el asunto de Kosovo.
Se cree que la población mayoritariamente albanesa de Kosovo declarará la independencia en los próximos días.
¿Pero qué es lo que hará Serbia ahora?
El gobierno de Belgrado ha propuesto un "plan de acción" que seguirá si Kosovo declara la independencia.
Los detalles son secreto de estado, pero se sabe que incluye varias medidas diplomáticas, económicas y políticas. Los ministros han descartado una intervención militar.
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Si Serbia quiere unirse a la UE, no lo ayudará el hecho de estar aplicando sanciones contra otros estados miembros.
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Fuentes diplomáticas revelaron que la escala de la reacción serbia dependerá de lo que ocurra exactamente en el terreno.
Si el ambiente es armónico, las reacciones serán menos vigorosas, pero si columnas de refugiados serbios comienzan a abandonar la provincia, entonces aumentarán las presiones internas para que el gobierno actúe con más severidad.
"Un amigo en Belgrado"
Entre las opciones que se manejan, existe la posibilidad de que Serbia cierre la frontera con Kosovo, imponga sanciones económicas y rompa las relaciones diplomáticas con los países que reconozcan la independencia kosovar.
Si miles de serbios kosovares llegan a pedir asilo a Belgrado, aumentará la presión.
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Pero durante cuánto tiempo se aplicarán estas medidas, no se sabe. Si Serbia quiere unirse a la UE, no lo ayudará el hecho de estar aplicando sanciones contra otros estados miembros.
Esta es una de las razones fundamentales por las que las capitales occidentales respiraron con alivio al conocerse los resultados de los comicios del domingo.
Aunque se opone vehementemente a la independencia de Kosovo, Tadic considera prioritaria la incorporación de Serbia al bloque europeo.
Y Bruselas prefiere tener a un posible amigo en Belgrado antes que a un nacionalista de línea dura que pone en duda la necesidad de fortalecer los vínculos con la UE.
El factor Kostunica
Pero el asunto es aún más complicado por la situación interna en Belgrado.
Los sentimientos de Kostunica hacia la UE son claramente más tibios que los de Tadic.
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El Partido Democrático al que pertenece Tadic forma parte de la coalición de gobierno del primer ministro Vojislav Kostunica.
La relación entre el primer ministro y el presidente saliente se ha resentido últimamente.
Los roces entre ambos quedaron en evidencia cuando Kostunica incluso se negó a respaldar a su copartidario de cara a los comicios. Y luego está la espinosa cuestión de Serbia y la UE.
Kostunica ha dejado en claro que se opone tajantemente a la misión de la UE que se establecerá en Kosovo en los próximos meses, y ha llegado a sugerir que Serbia debería abandonar su aspiración de incorporársele si la mayoría de sus países miembros reconocen a una Kosovo independiente.
Los sentimientos de Kostunica hacia la UE son claramente más tibios que los de Tadic.
En Belgrado ya circula el rumor de que la coalición de gobierno estaría en riesgo, y que debería convocarse a elecciones parlamentarias.
Las presidenciales han acabado, y los serbios han elegido -por un escaso margen- un camino que lleva hacia la UE. Pero la inestabilidad política no desaparece y Kosovo es todavía un tema muy delicado a resolver.