Uno de los momentos de tensión -que los hubo- surgió en relación al tema de la inmigración ilegal.
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Barack Obama y Hillary Clinton, candidatos demócratas a la Casa Blanca, se enfrentaron en un debate televisivo a pocos días de una jornada electoral clave, el "supermartes".
El próximo 5 de febrero, 24 estados elegirán delegados para integrar las convenciones partidarias que escogerán -respectivamente- a su postulante a la presidencia.
"Romance" ante las cámaras
La lucha por la nominación se ha vuelto feroz entre los demócratas, y justamente por eso el duelo de ayer llegó como una sorpresa: Clinton y Obama discutieron en términos cordiales.
Es más: ninguno de los dos descartó la posibilidad de acompañar al otro como sus fórmula vicepresidencial en caso de perder las primarias del partido.
El debate fue el primero desde que John Edwards dejó la carrera, y no concluyó con un ganador evidente.
Diplomáticos
Pero casi todo el debate se desarrolló en términos cordiales.
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Obama abrió el debate en el teatro Kodak de Los Ángeles -donde se celebra la entrega de los Oscar- diciendo que Estados Unidos se encuentra frente a una "instancia decisiva".
"Lo que está en juego ahora es si vamos a seguir mirando hacia atrás o si miraremos hacia delante. Creo que es el pasado o el futuro", agregó.
Por su parte, Clinton dijo que la gestión del mandatario George W. Bush había dejado "un cúmulo de problemas".
"Es imperativo que tengamos un presidente que desde el primer día empiece a solucionar estos problemas", dijo.
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Es imperativo que tengamos un presidente que desde el primer día empiece a solucionar estos problemas
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Casi todo el debate se desarrolló en términos cordiales.
"Éramos amigos con Clinton cuando arrancó esta campaña; volveré a ser su amigo cuando se haya acabado", señaló Obama.
Clinton dijo por su parte que las diferencias que pueda haber entre ella y el senador "palidecen" si se las compara con las diferencias que la separan de los republicanos.
Tensión
Sin embargo, sí hubo algunos momentos de tensión, incluida una discusión sobre Irak.
Clinton defendió su decisión de apoyar con su voto a Bush en 2002, que ordenaba utilizar la fuerza en Irak, diciendo que la impulsó un "juicio razonado" basado en la información que se había divulgado a la nación.
"Fue un voto sincero, basado en mi abordaje de la situación de ese momento, y basado en lo que yo creía que haría con esa autoridad que le había dado", agregó.
También dijo contar con "suficientes credenciales y 'gravitas' (autoridad y conocimiento)" como para dirigir el país durante una retirada de Irak, sin poner en riesgo a las tropas ni provocar más inestabilidad en el terreno.
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Ha habido un candidato que ha dicho: 'Siempre creí que esto (la invasión a Irak) era una mala idea, una mala estrategia'
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Obama respondió: "La senadora Clinton se refirió al 'gravitas' y al buen juicio. Pero creo que es mucho más fácil ver quién tiene la razón, cuando ha habido un candidato que ha dicho: 'Siempre creí que esto era una mala idea, una mala estrategia'. No ha sido sólo un problema de ejecución".
Otro intercambio que cabe destacar ocurrió en referencia a la posibilidad de que los inmigrantes ilegales obtengan licencias para conducir.
Obama respalda el plan, mientras que Clinton, aunque lo apoyó al principio, ahora se opone.
"A lo largo de seis semanas, la senadora Clinton ha dado distintas respuestas a este tema", señaló Obama.
Ella replicó que la controversia es una "distracción" para los esfuerzos de crear una reforma inmigratoria integral.
"Respaldo la reforma inmigratoria desde antes que Barack llegara al Senado", apostilló.
McCain reforzado
Mientras, en el bando republicano el candidato John McCain recibió el apoyo oficial del gobernador de California, Arnold Schwarzenneger.
Rudy Giuliani, ex alcalde de Nueva York, quien se retiró de la carrera esta semana, también volcó su caudal político a las arcas del veterano de guerra.
Los republicanos realizaron su propio debate el miércoles por la noche.
La justa verbal entre Mitt Romney y McCain fue la gran protagonista de la noche; en cambio los otros dos candidatos Mike Huckabee y Ron Paul hicieron esfuerzos extremos para hacerse oír.
McCain se perfila como el candidato republicano con más posibilidad desde las primarias de Florida.