Durante la ceremonia hubo llamados de unión en la nación del Mahatma.
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Familiares de Mohandas Karamchand Gandhi depositaron en el Mar de Arabia la que se cree es la urna con las últimas cenizas del líder pacifista y guía de la independencia de la India del Imperio Británico en 1947.
La ceremonia formó parte de los actos para conmemorar los 60 años del asesinato de quien es llamado "Mahatma" (gran alma), a manos de un fanático hindú en la localidad de Rajghat.
Tras su muerte, un 30 de enero de 1948, su cadáver fue cremado y sus cenizas depositadas en varias urnas destinadas a ser sumergidas en diversas regiones del país en ceremonias especiales.
Sus familiares depositaron cenizas en el mar
Pero algunas no llegaron a su destino final. Algunos colaboradores de Gandhi se quedaron con ellas, como es el caso de la familia de Bharat Narayan, un residente de la región occidental de Gujarat.
Hace dos meses, Narayan entregó al Museo Mani Bhawan de Bombay lo que se cree son las últimas cenizas del padre de la resistencia no violenta.
Conmovedora ceremonia
El centro cultural accedió al pedido de los herederos de Gandhi de ceder la urna para que, en coincidencia con el aniversario de su muerte, fuera llevada al mar desde la costa de Bombay, en el occidente de la India.
Se cree que es la última urna con las cenizas del líder pacifista.
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Algo similar había ocurrido ya en 1997, cuando se encontró otro recipiente similar en el estado oriental de Orissa que fue depositado en el río Ganges.
El corresponsal de la BBC Prachi Pinglay asistió este miércoles a lo que describió como una conmovedora ceremonia en las playas de Chowpatty, a orillas del Mar de Arabia.
Además de representantes del gobierno y una guardia de honor que despidió las cenizas, lo más impactante -dice Pinglay- es que muchos de los presentes eran hombres y mujeres que han atravesado la barrera de los 70 años.
Éste fue el caso particular de Nilamben Parikh, de 75 años, descendiente del hijo mayor de Gandhi, Harilal, quien tuvo una turbulenta relación con su padre y contravino la tradición hindú al negarse a asistir al funeral y encender la pira de cremación del cadáver.
El hecho de que fuera ella la encargada de mezclar las cenizas con agua del mar en la urna y depositarla en el mar, fue visto como un gesto de reconciliación en la familia de quien se opuso férreamente a la violencia y las divisiones, entre ellas la de India y Pakistán.