El senador Barack Obama ganó abrumadoramente en Carolina del Sur a la senadora Hillary Clinton. Con esta victoria demostró que puede atraer el voto afroamericano, que constituía la mitad del electorado.
La hija de John F. Kennedy comparó a su padre con Obama.
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Pero las lecciones de estas primarias demócratas van mucho más allá del color o la raza.
El tono de la campaña, con ataques personales entre los candidatos y la participación del ex presidente Bill Clinton como principal agresor, dejó mal sabor de boca.
Los seguidores de Hillary Clinton opinaron que la prensa y "los periodistas que siempre buscan alboroto" hicieron del cruce de declaraciones un tormenta en un vaso de agua. Para los simpatizantes de Obama, la cuestión se ve de otra manera.
"A mi me gustaban los Clinton, es más, pensaba que si Obama no ganaba, Hillary sería una candidata genial. Pero ya no pienso igual", señaló Mercedes, una latina que, como muchos en la fiesta del senador de Illinois el sábado en la noche, dijeron que no saben si pueden apoyar a la ex primera dama, aún cuando gané la nominación de su partido.
Pese al enfado de Mercedes, según las encuestas, Hillary tiene muchas posibilidades de ganar la nominación. La candidata incluso ganó el apoyo del "New York Times".
"Supermartes"
El 5 de febrero, conocido como "Super Martes" porque se celebran elecciones en 22 estados, se espera que la ex primera dama gane la mayoría de los votos. Sobretodo en estados como California (donde hay una gran población latina) o Nueva York, donde la demografía es completamente distinta a la de Carolina del Sur y más parecida a la de Nevada.
Pero, tras la victoria de Obama en el sur, Clinton tiene que demostrar que puede ganar con una diferencia abrumadora, igual que su contrincante. Tiene, además, que demostrar que puede ganar la confianza de otros bloques de la población, es decir, necesita más que el apoyo femenino y el voto latino.
El ex presidente Bill Clinton participó activamente en los últimos actos de campaña.
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Los jóvenes, por ejemplo, es un sector al que Hillary no ha podido motivar. Obama obtuvo el 67 por ciento del voto joven (entre 18 y 29 años).
Mona, una chica que estuvo en el evento del sábado en la noche, una de las tantas que lloró de emoción al escuchar el mensaje de "cambio" de su candidato, confesó a la BBC que le gustaría que ganará una mujer, pero "esto va más allá del genero o de la raza".
"Me siento muy afortunada de vivir estas elecciones. Me han cambiado la vida, ahora sé que puedo hacer una diferencia. Obama me inspira", señaló con una gran sonrisa y una camiseta con una gran foto de su candidato.
John F. Kennedy
Es indudable que el senador, que es un gran orador, tiene el poder de motivar a muchos. Incluso logró inspirar a la hija de John F. Kennedy, Caroline, quién en una editorial de este domingo en el New York Times, compara a su padre con Obama.
"Nunca conocí a un presidente que me inspirase como la gente me dice que les inspiraba mi padre. Pero por primera vez, creo que encontramos al hombre que podría ser ese presidente, no solo para mí sino para una nueva generación de estadounidenses", escribió Kennedy.
Clinton tiene que demostrar que, como Obama, puede ganar con una diferencia abrumadora.
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Además, a pesar del apoyo que tiene Bill Clinton entre la comunidad afroamericana, el senador ganó en Carolina del Sur abrumadoramente el voto negro (80 por ciento del voto, tanto femenino como masculino).
Otro detalle que es importante, y que se ha repetido en otros estados, es que los hombres blancos prefieren a Obama. Hillary tiene la suerte que el 60 por ciento de los electores demócratas son mujeres, pero no puede bajar la guardia.
Al igual que Obama trata de evitar que le encasillen como "el candidato de los negros", Hillary tiene que evitar ser encasillada como la "candidata de las mujeres".
Obama, por su parte, tiene frente a sí su mayor obstáculo. Si quiere ganar la nominación, tiene que lograr el voto latino. Por eso, en su mensaje ayer, extendió varias veces la mano a "sus hermanos latinos con los que siempre he trabajado" y pidió que su triunfo trascendiera "raza, religión y género".
"Esta elección no va de negros contra blancos, sino de pasado contra futuro", enfatizó.
Batalla encarnizada
Aunque los resultados de la siguiente prueba no se pueden prever, lo que si sabemos es que será una batalla encarnizada.
También sabemos que la gente saldrá masivamente a votar, como nunca antes se había visto.
En Nevada fueron 114.000 personas que participaron frente a las 9.000del 2004. En Carolina del Sur la participación fue 75% superior a la de 2004.
Este es el reflejo de emoción que se vive estos días en EEUU, que es la mayor lección que nos ha dejado hasta ahora este proceso.