Las autoridades intensificaron los controles migratiorios en el aeropuerto de Madrid.
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La policía del aeropuerto de Barajas, en Madrid, la capital española, ha reforzado las medidas de seguridad para sorprender a los inmigrantes que tratan de entrar ilegalmente al país, en especial los que llegan en los llamados "vuelos calientes" de América del Sur.
Antes de que los pasajeros entren al aeropuerto, los guardafronteras les piden documentos en la pista de aterrizaje y les hacen una serie de preguntas.
La operación se centra en los viajeros que pretenden ingresar como turistas y permanecer de forma ilegal en España.
Según la Brigada Central contra las Redes de Inmigración de la Unidad Central contra Redes de Inmigración y Falsedades Documentales (UCRIF), los pasajeros más sospechosos son los de Brasil, Colombia, Ecuador, Venezuela, Argentina y Chile, en ese orden.
"Considerando que el aumento de la inmigración brasileña fue del 324% en los últimos seis años, es lógico colocarlos a la cabeza de esta lista de vuelos calientes. Evidentemente ahora son muchas las visas", comentó un policía de la Brigada Central.
Denuncia
La red de trafico de personas facilitaba la llegada de indocumentados a Barajas.
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Los que logran pasar el control inicial en la pista tienen que someterse a otro en el salón.
Los que no, son llevados a las oficinas de la policía en el aeropuerto para proceder a su deportación.
Las autoridades aumentaron el control en el mayor aeropuerto del país después de que un reportaje del canal público de televisión Telemadrid, transmitido el 14 de enero, denunciara lo fácil que era entrar de forma irregular.
Una periodista filmó, con una cámara oculta y con ayuda de un policía, su recorrido desde la salida del avión hasta la parada de taxis del aeropuerto, sin pasar por el control de pasaportes.
Su recorrido se basó en una serie de instrucciones de una red desarticulada hace varios meses, que les facilitaba el acceso a los inmigrantes ilegales.
Puerta plateada
La pandilla, que fue descubierta por la policía en julio, les ayudaba a los inmigrantes a pasar por las puertas exclusivas para empleados.
Los inmigrantes pagaban de US$4.000 a US$7.000 cada uno para entrar a España.
Tres empleadas del aeropuerto -una española, una colombiana y una ecuatoriana- fueron detenidas en relación con el caso.
El comisario jefe de Barajas, Carlos Salamanca, dijo que es imposible determinar cuántos entraron por esa vía.
Los inmigrantes recibían una fotocopia que indicaba, paso a paso, lo que tenían que hacer. Sólo se trataba de seguir el camino descrito en unas 30 líneas.
Según un informe publicado en el diario El País, "basta buscar una puerta plateada junto a una cafetería y girar el pomo 'con cuidado' para no ser visto. Se bajan unas escaleras, se abre una puerta y de ahí directo al ascensor. Luego, el viajero debe pulsar el nivel -2 por donde llegará al metro y salir al exterior".