Por lo menos dos personas resultaron muertas este miércoles en la ciudad de Kisumu.
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Por segundo día consecutivo, la policía de Kenia se enfrentó con manifestantes que protestan por el resultado oficial de los comicios que llevaron a la reelección del presidente Mwai Kibaki.
La policía antidisturbios lanzó gases lacrimógenos y efectuó disparos al aire para dispersar a partidarios del líder de la oposición keniana, Raila Odinga, que se congregaron en el distrito Mathara de la capital, Nairobi, en desafío de la prohibición de hacer concentraciones.
Violencia en las calles
También se escucharon disparos en la populosa barriada capitalina de Kibera y en sectores de la ciudad occidental de Kisumu.
El blanco de las protestas es Kibaki, a quien acusan de cometer fraude electoral en las elecciones del pasado mes.
Las nuevas manifestaciones se suman a las ocurridas este miércoles, en las que por lo menos tres personas resultaron muertas.
Odinga está exigiendo un recuento de votos, asegurando que dejará de disputar el resultado, si se demuestra que Kibaki ganó limpiamente.
También está dispuesto a integrar un gobierno de coalición temporal, bajo la presidencia de Kibaki, con miras a organizar una nueva elección presidencial en menos de seis meses.
La continua violencia a raíz de las cuestionadas elecciones ha provocado la muerte de unas 600 personas y las Naciones Unidas calculan que más de medio millón de personas se han visto gravemente afectadas por la situación.
Jornadas violentas
El opositor Movimiento Democrático Naranja convocó a tres días de protestas por las elecciones llevadas a cabo en diciembre, cuyos resultados también fueron cuestionados por observadores internacionales.
A los manifestantes se les ha impedido entrar al centro de Nairobi.
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En Kisumu, considerado bastión de la oposición ubicado en el occidente del país, dos personas murieron el miércoles cuando la policía dispersó una manifestación de cerca de mil personas.
Mientras tanto en Nairobi, la capital del país, un grupo de activistas, encabezados por Odinga, intentó llegar al simbólico Parque Uhuru (Libertad), pero fueron dispersados con bombas lacrimógenas por los cuerpos de seguridad.
Desde Kibera, una populosa barriada de Nairobi, llegaron informaciones no confirmadas en las que se señala que tres manifestantes fueron heridos de bala.
"Estamos decididos a continuar la lucha", dijo a la prensa William Ruto, uno de los principales aliados de Odinga.
"No permitiremos que Kibaki convierta a este país en una dictadura".
Ayuda humanitaria
Mientras tanto, la ONU hizo una solicitud de urgencia por US$34 millones para asistir a los afectados por la violencia en Kenia.
Se calcula que cerca de 250.000 personas abandonaron sus hogares y 6.000 han tenido que escapar hacia Uganda.
Kenya tenía una de las economías más pujantes de África y tradicionalmente el Valle del Rift, donde se cultiva maíz, proporcionaba los productos de su canasta diaria. Sin embargo, la violencia tribal está afectando la capacidad del país de auto abastecerse.
El subsecretario general de la ONU para Asuntos Humanitarios, John Holmes, dijo que el dinero que pide la ONU sería utilizado principalmente para suministrar alimentos a la población.