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Viernes, 11 de enero de 2008 - 23:12 GMT
Una visita histórica, de peso dudoso
Jana Beris
Jana Beris
Jerusalén

La visita a Israel y los territorios palestinos del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, fue captada por ambas partes como histórica.

George W. Bush
Bush visitó Israel, pero pocos confían en que influirá para un acuerdo en la región.
Pero ello no significa todavía, que haya dejado la sensación de que algo cambiará a raíz del paso de Bush por estos lares.

Israel, a pesar de las cercanas relaciones que tiene con Washington, ha recibido en sus 60 años de independencia a tan sólo a tres Presidentes norteamericanos: Richard Nixon, Bill Clinton y el propio Bush.

De ahí que una visita a tan alto nivel, es siempre un hito en el plano bilateral.

¿Credibilidad?

Para la Autoridad Nacional Palestina presidida por Mahmud Abbas (Abu Mazen), el que Bush haya viajado hasta Ramala para reunirse con el liderazgo palestino, fue una importante muestra de reconocimiento.

Mahmoud Abbas
Abbas, fue uno de os que se reunión con el presidente de EE.UU.
Ello también dejó en evidencia, más aún, su diferencia con Hamas, que gobierna Gaza.

Sin embargo, tanto israelíes como palestinos son conscientes de que las frases categóricas proclamadas por Bush pueden no pasar a mayores.

"Habrá un acuerdo firmado antes de que yo termine mis funciones"- dijo Bush con seguridad. "Estoy seguro de que ellos pueden hacerlo"- agregó en referencia a Olmert y Abbas.

La gran pregunta es si acaso Olmert y Abbas lo creen por más que hablen del mutuo compromiso a avanzar.

Son demasiados años ya de fondo, demasiada experiencia de decepciones -convencido cada uno de las faltas del otro-, como para que crean realmente posible que en un año se terminen las discrepancias.

 Un acuerdo es "posible y necesario"

Lo que pasó

La visita de Bush ha confirmado la visión que cada una de las partes tenía antes del viaje.

Israel confirmó su cercanía con Washington y porqué se siente comprendido por Estados Unidos al oírle hablar de la necesidad de garantizar su seguridad.

Protestas en Gaza contra la vista de Bush a Medio Oriente
En la Franja de Gaza hubo protestas en contra de la presencia de Bush.
Mark Regev, portavoz del primer ministro israelí, dijo a BBC Mundo que "no he notado diferencias en los mensajes de Bush en Jerusalén y Ramala".

Pero los palestinos siguen pensando que Estados Unidos es más favorable a Israel, aunque hayan oído a Bush decir: "la ocupación que empezó en 1967 debe terminar", "los puestos ilegales se deben ir", y que debe crearse un Estado palestino independiente.

Además pudo haber sido algo incómodo escuchar al mandatario estadounidense hablar de "ajustes de mutuo acuerdo" en las fronteras, lo cual interpretaron como una aceptación de la idea de que la retirada israelí en Cisjordania no sería a las líneas de 1967.

Con no menos molestia oyeron a Bush mencionar un "mecanismo internacional de compensaciones" para los refugiados, en lugar de la fórmula "derecho de retorno".

Y posiblemente quedaron esperando un pronunciamiento mucho más claro de su parte en contra de los asentamientos israelíes: algo así como una exigencia categórica a congelar toda construcción en ellos. Eso no llegó.

Matices

Claro está que en cada lado, también hay matices.

En Israel, manifestantes de derecha advertían a Bush a que no fuese a "dividir Jerusalén" y lo acusaban de "conducir a un nuevo holocausto"; una afirmación que fue criticada hasta por Israel Harel, uno de los líderes de los colonos, en un artículo en el diario Haaretz.

Yo no esperaba nada de Bush, porque siempre miente, habla, y no cumple nada
Ghazi Hamad
Y entre los palestinos, mientras el Presidente Abbas hablaba de Bush como "un gran amigo", desde Gaza, Muhamad Madhun, jefe de la oficina de Ismail Haniyeh, líder de Hamas, decía a la BBC que "la visita tuvo muchos puntos negativos y de todos modos estaba claro que no traería nada nuevo".

Ghazi Hamad, ex vocero del gobierno de unidad nacional palestino y aún muy allegado a los jefes de Hamas, agregaba: "Yo no esperaba nada de Bush, porque siempre miente, habla, y no cumple nada".

Más allá de ello, hay que recordar: el presidente de EE.UU. no llegó a Israel a hablar sólo del proceso de paz.

Su reiteración de que Irán es una amenaza -"a menos que la comunidad internacional actúe para impedir que tenga poderío nuclear"-, fue otro punto clave de la agenda.

Y es de eso que hablará en todas las demás estaciones de su gira: Kuwait, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita y Egipto.



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