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Viernes, 11 de enero de 2008 - 03:51 GMT
Bush en Ramala: apoyo y decepción
Jana Beris
Jana Beris
Jerusalén

Mahmoud Abbas y George Bush
Bush se mostró optimista frente a la posibilidad de un acuerdo de paz.

La parte palestina de la visita oficial de George Bush, fue una mezcla de éxito y decepción.

El presidente de Estados Unidos fue terminante en su apoyo a la creación de un Estado palestino independiente, aclarando inclusive que "debe tener continuidad territorial, ya que un queso suizo no funcionará".

Pero por otro lado, no fue lo terminante y categórico que los palestinos esperaban en el tema de los asentamientos, que a ojos de ellos, constituyen un obstáculo central en el camino hacia la paz.

Poco después de la visita a Ramalá y Belén, declaró en Jerusalén que "debe terminar la ocupación que empezó en 1967".

Pero los palestinos esperaban una exigencia pública a Israel, por ejemplo, a congelar toda construcción en los asentamientos, y no sólo "a sacar los puestos ilegales".

Importante

"Fue muy importante que George Bush viniese porque es el Presidente de Estados Unidos, la principal potencia mundial", le dijo a BBC Mundo Fares Madura, ex ministro, de los líderes de Al Fatah en Cisjordania.

"Pero aunque le creo cuando dice que quiere lograr la paz, por el bien de palestinos e israelíes, sigo creyendo que su tendencia es claramente favorable a Israel", agregó.

Fue muy importante que George Bush viniese porque es el Presidente de Estados Unidos, la principal potencia mundial
Fares Madura, ex ministro

Bush dedicó la mayor parte de la jornada de ayer a los territorios palestinos, asegurando en Ramalá que "habrá un acuerdo de paz antes que yo termine mi período presidencial".

Aunque ni él ni sus interlocutores palestinos podrían firmar que ello se concretará, en la Muqataa -tanto en la reunión de trabajo con el Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas, como en la rueda de prensa conjunta- aseguró que "se puede alcanzar la paz y nosotros estamos dispuestos a ayudar".

Abbas agradeció su "apoyo a la independencia palestina", afirmando que "ésta es una visita histórica que da gran esperanza al pueblo palestino".

Pero a decir verdad, no era éste el espíritu que se vivía en la calle en Ramalá.

Si bien alrededor de la Muqataa todo estaba totalmente tranquilo (las fuerzas de seguridad habían prohibido inclusive a la gente residente en la zona salir de su casa durante la llegada de Bush), el palestino promedio discrepaba con la recepción amigable que el presidente Abbas había dado a su huésped.

Manifestaciones

Mahmoud Abbas y George Bush
Algunos esperaban una posición más categórica de Bush en el tema de los asentamientos.

La policía chocó con manifestantes- unos mil, dicen los organizadores de una de las protestas- que sacaban carteles en la Plaza Manara, en camino al Club Ortodoxo, llamando a Bush "asesino".

Pero adentro, en la Muqataa, el mensaje era otro: Bush era tratado como amigo, que ayudaría a los palestinos en el camino deseado.

"No vengo a imponer condiciones. Esto así no funcionaría"- declaró Bush cuando un cronista de la cadena Al Jazeera le preguntó qué hará Estados Unidos "para que Israel cumpla sus obligaciones".

"Este será el año del logro de la paz, pero para que haya paz duradera, el presidente Abbas y el primer ministro Olmert deben reunirse, acercarse, y tomar difíciles decisiones", agregó.

Bush, que a lo largo de toda la visita se mostró optimista-aunque dijo ser consciente de que nada aquí será fácil- agregó: "Sé que lo harán. Estoy convencido de ello. Creo que no sólo es posible, sino que sucederá: habrá un acuerdo de paz firmado antes de que yo deje mi cargo".

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