La enfermera argentina Pilar Bauzá, de la ONG Médicos sin Fronteras (MSF), habló por primera vez sobre la experiencia de su secuestro en Somalia, donde fue retenida por una banda armada durante una semana.
Pilar Bauzá fue recogida a su llegada a Buenos Aires por su padre y el canciller argentino, Jorge Taiana.
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"Siempre temí por mi vida. Era un miedo real, el de estar en un lugar desconocido con gente que coarta tu libertad", contó Bauzá en una rueda de prensa realizada en Buenos Aires, a la que asistió BBC Mundo.
"No sé cuántos eran, el número variaba. El trato físico no fue malo. Cuando comían, nos daban de comer", dijo sobre sus captores. "Pero como en cualquier situación de secuestro, el trato psicológico no fue bueno".
La enfermera argentina, de 26 años, fue raptada el 26 de diciembre junto con la médica española Mercedes García, de 51, en la ciudad portuaria de Bosasso en Puntlandia, región autónoma del nordeste de Somalia.
Ambas se encontraban trabajando en un proyecto de nutrición destinado a desplazados somalíes.
"Ese día íbamos al hospital, como lo hacíamos habitualmente. Ahí nos interceptaron, pero yo no los vi. Después más detalles no sé decir", recordó Bauza.
No bien ocurrió el secuestro, la policía persiguió a los captores, provocando un intercambio de disparos que terminó con el arresto de dos sospechosos y la huída del resto del grupo a una zona montañosa.
"Tristeza"
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El trato físico no fue malo. Cuando comían, nos daban de comer (...) Pero como en cualquier situación de secuestro, el trato psicológico no fue bueno
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Las dos voluntarias de MSF fueron liberadas el 2 de enero. Volaron primero a Madrid, desde donde la enfermera argentina regresó a Buenos Aires.
Bauzá expresó su "tristeza" por el hecho de que el secuestro provocó el alejamiento de su lugar de trabajo. "Abandonamos pacientes, familias; yo tengo presentes caras, nombres; tuve días felices allá".
"Fue muy duro dejar a esa gente sin la asistencia humanitaria", dijo.
No está claro si se pagó un rescate por la liberación de las trabajadoras de MSF. "No me consta, no lo sé", aseguró Bauzá.
Sobre su futuro, la voluntaria argentina afirmó: "No voy a regresar a Somalia". Y dijo que ignoraba cuál sería su próximo destino.
"Soy enfermera y seguiré siéndolo. Mi vocación humanitaria sigue intacta".
El rapto de Bauzá y García se produjo dos días después de la liberación del periodista francés Gwen Le Gouil, a quien un grupo de hombres armados de la misma región retuvo por ocho días, tras pedir un rescate de unos US$80.000.
Estas bandas son reconocidas por el buen trato a sus cautivos, a quienes ven como una auténtica inversión por el dinero que les puede proporcionar el pago por su puesta en libertad.