La cumbre sino-japonesa es un nuevo signo de distensión y acercamiento.
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El primer ministro de Japón, Yasuo Fukuda realizó este viernes una visita oficial a Pekín en lo que es visto como otra señal de distensión diplomática luego de décadas de tensiones y rivalidad entre ambos países.
Como indica el corresponsal de la BBC en la capital china, James Reynolds, el premier fue recibido con alfombras rojas desde su llegada e invitado al Gran Palacio del Pueblo, cerca de la Plaza de Tiananmen para dialogar con su homólogo, Wen Jiabao.
Posteriormente en su encuentro con la prensa, Fukuda calificó el encuentro de "diálogo sincero" en el que pudo llegar a un consenso en torno a la controversia que mantienen sobre una zona marítima limítrofe.
"Queremos resolver este asunto lo antes posible", dijo el premier en lo que constituye su primer viaje oficial a Pekín desde que asumiera el gobierno japonés en septiembre pasado.
Paz y amistad
Desde un comienzo Fukuda fue recibido con honores en Pekín.
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Delegaciones de ambos países consideraron que la reunión marcó un avance en la negociación por unos yacimientos de gas en aguas del Mar Oriental de China.
Los mandatarios fijaron su compromiso de seguir adhiriendo a un acuerdo de cinco puntos logrado en abril a fin de convertir a la región en una zona marítima de paz, cooperación y amistad.
Wen y Fukuda firmaron también tres documentos de cooperación en cambio climático y tecnología, de investigación conjunta en energía de fusión magnética y de intercambios juveniles.
Como indica James Reynolds, de la BBC desde Pekín, "los que por años fueron enemigos, ahora son rivales haciendo un esfuerzo para convertirse en amigos".
La sombra de Koizumi
Fukuda se opuso a pretenciones de Taiwán en Naciones Unidas.
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En efecto, el primer ministro chino, Wen Jiabao lo dijo expresamente en la conferencia de prensa en Pekín al elogiar la actitud amistosa de Fukuda, a quien fue el primero en telefonear cuando asumió su cargo este año.
Esta actitud de Fukuda se materializó al hacer causa común con Pekín contra los intereses de Taiwán en los foros internacionales.
En efecto, Japón se opuso a que Taiwán celebre un referéndum para solicitar su ingreso en Naciones Unidas con ese nombre y no el de República de China, que usó cuando hasta 1971 fuera miembro de la ONU.
El viaje del premier japonés no es la primera muestra de esta distensión.
Hace pocos meses un barco de guerra chino ancló en la bahía de Tokio, la primera vez que esto ocurre desde la Segunda Guerra Mundial.
La última vez que un premier japonés había visitado China, fue en octubre del año pasado, cuando Shinzo Abe, en su breve gobierno (2006-2007), comenzó un proceso tendiente a recomponer los lazos quebrados por su antecesor.
El nacionalismo del ex primer ministro Junichiro Koizumi (2001-2006), y sus controvertidas visitas al templo Yasukuni llevaron a China a interrumpir los intercambios de alto nivel y provocaron en 2005 una de las crisis más fuertes entre ambos países.