La explosión ocurrió cerca del Palacio Presidencial.
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El jefe de operaciones del ejército del Líbano, general Francois al-Hajj, murió en un atentado explosivo en las afueras de Beirut, en un hecho que, según el primer ministro, Fuad Siniora, quiere trastornar una votación parlamentaria para nombrar a un nuevo presidente.
Líbano se encuentra sin presidente desde el pasado 23 de noviembre, cuando terminó el período de Emile Lahoud.
Se espera que en la votación en el parlamento sea elegido el actual comandante del ejército, General Michel Suleiman. En ese caso, el favorito para reemplazarlo como jefe militar era el general asesinado este miércoles.
Políticos antisirios acusaron a Siria por el atentado, sin embargo Damasco dijo que el ataque beneficia a Israel y sus agentes en el Líbano.
En la explosión murieron al menos dos personas más y decenas resultaron heridas.
A principios de año, el general al-Hajj dirigió las operaciones del ejército libanés contra militantes de Fatah al-Islam en el campo de refugiados de Nahr al-Bared.
En los enfrentamientos murieron cerca de 400 personas y 40.000 se vieron obligadas a desplazarse.
Momento clave
Francois al-Hajj era el jefe del operaciones del ejército libanés.
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La explosión de este miércoles ocurrió sobre las 07:00 am, hora local (05:00 GMT), cerca de la población cristiana de Baabda, donde el presidente libanés tiene una residencia.
El hecho ocurrió en un momento clave en la política nacional de Líbano, que atraviesa su mayor crisis política desde que finalizase en 1990 la guerra civil que asoló el país.
El lunes pasado, el parlamento pospuso de nuevo la elección de presidente.
Con el aplazamiento de la elección se prolonga el enfrentamiento entre las facciones pro sirias que respaldan al presidente saliente, Emile Lahoud, y el gobierno pro occidental del primer ministro Fuad Siniora.
Existe también división sobre la forma en la que se debe modificar la Constitución para permitir la elección presidencial de funcionarios de alto rango.
Según el actual artículo 49 de la Carta Magna, funcionarios de alto rango como el general Suleiman no pueden acceder a la presidencia hasta pasados dos años desde que abandonaron su cargo.
El corresponsal de la BBC en Beirut, Kim Ghattas, señala que el atentado del martes representa un duro golpe a los esfuerzos por poner fin a la crisis política que atraviesa el país, así como a impasse en el parlamento, que no ha podido elegir un nuevo presidente.