Los soldados de la OTAN están estacionados alrededor de Kosovo para proteger los enclaves serbios.
|
Los ministros de Relaciones Exteriores de los países de la Unión Europea (UE) se encuentran reunidos para discutir el futuro de Kosovo, considerando que la fecha límite fijada por la ONU para que se logre un acuerdo final sobre el estatus de la provincia vence este lunes.
Kosovo es todavía una provincia de Serbia y los líderes de la etnia albananesa han amenazado con declarar la independencia unilateralmente luego de que la fecha límite caduque.
Indefinición y tensiones
Por su parte, la OTAN, previendo una violenta reacción serbia, dijo que mantendrá los 16.000 efectivos en Kosovo para evitar cualquier enfrentamiento.
El mediador de la UE en Kosovo, Wolfgang Ischinger, informará a los ministros sobre la cumbre celebrada en Bruselas el viernes.
Divisiones
Según algunos corresponsales, los países europeos están divididos sobre el reconocimiento de una hipotética declaración de independencia de Kosovo.
Los ministros del Reino Unido, Alemania, Francia e Italia escribieron una carta a sus pares de la UE el viernes instándolos a honrar su compromiso con Kosovo.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, estableció la fecha 10 de diciembre como límite para que los mediadores de la UE, Estados Unidos y Rusia logren un acuerdo entre Kosovo y Serbia, pero las conversaciones fracasaron.
"Ninguna de las partes tuvo la voluntad de relegar su posición sobre la cuestión fundamental de la soberanía de Kosovo", concluyó el documento entregado por los mediadores.
El canciller ruso, Sergei Lavrov, reiteró la demanda de Moscú de que las negociaciones continúen más allá del lunes.
Más allá de Kosovo
El especialista en asuntos diplomáticos de la BBC, Jonathan Marcus, señala que Kosovo representa una importante prueba para la cohesión de la misma Unión Europea, que pasará a desempeñar un papel clave en ese drama.
De igual forma, el problema de Kosovo promete imponer fuertes tensiones adicionales a la relación de las democracias occidentales con Rusia.
Además, señala Marcus, la decisión de Estados Unidos y de los principales países europeos de reconocer la independencia de la provincia de Kosovo amenaza con forzar a una revisión de uno de los preceptos aceptados en el orden interncional de la postguerra:
"Las fronteras de los Estados soberanos sólo pueden ser alteradas si la mayoría de sus pobladores así lo aceptan democráticamente".