Irán está menos decidido" a desarrollar armas nucleares" que en 2005, dice el informe.
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Los servicios de inteligencia de EE.UU. aseguran que Irán suspendió su programa de desarrollo de armas nucleares en el otoño de 2003 como consecuencia de la presión internacional, pero continúa enriqueciendo uranio.
De acuerdo con una nueva Valoración Nacional de Inteligencia sobre Irán, Teherán "está menos decidido" a desarrollar armas nucleares" de lo que se estimaba en 2005.
El documento dice que aunque en 2007 Irán instaló centrífugas de gas para enriquecer uranio, la república islámica todavía "encara dificultades técnicas" para fabricar una bomba nuclear.
Sin embargo, el país podría ser capaz de producir suficiente uranio enriquecido para un arma nuclear "en algún momento entre el 2010 y el 2015."
En reacción al informe, la Casa Blanca dijo que se trata de "noticias positivas" pero que el riesgo de que Teherán adquiera armas nucleares sigue siendo un "problema serio".
¿Presiones efectivas?
Fuentes de inteligencia estadounidenses estiman que, según demuestra el documento, las presiones sobre Teherán funcionan.
No obstante, otros expertos consideran que puede ser difícil disuadir a Irán de que desarrolle una bomba nuclear debido a que ésta le garantizaría alcanzar una serie de objetivos estratégicos tanto en seguridad nacional como en política exterior.
¿El informe animará a proseguir con las sanciones para disuadir a Irán de sus planes nucleares?
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El analista de la BBC Paul Reynolds dice que el informe es "cauteloso" al establecer las actividades nucleares iraníes y provee poca evidencia para aquellos que defienden una opción militar contra Teherán.
En opinión de Reynolds, el documento fortalece la posición de los que desean nuevas sanciones contra la república islámica al enfatizar los logros de anteriores medidas de presión.
El especialista de la BBC en temas diplomáticos Jonathan Marcus estima que el tono más mesurado de este informe con respecto a documentos anteriores podría dar elementos a quienes creen en una combinación de diplomacia y sanciones para poner fin a los planes nucleares de Teherán.
Sin embargo, estima Marcus, no está claro cuán convencida está la Casa Blanca de la conveniencia de seguir los esfuerzos diplomáticos y de las garantías de que Teherán vaya a dar una respuesta positiva.