Lahoud dejó el cargo sn traspasar el poder a Siniora.
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El presidente de Líbano, Emile Lahoud, dejo su cargo tras nueve años en la Presidencia y sin que el Parlamento decida aún quien será su sucesor.
Lahoud dejó el palacio presidencial pero antes puso la seguridad del país en manos del ejército.
La decisión se produjo luego de que el Parlamento no lograra elegir un nuevo presidente que suceda al pro-sirio Lahoud.
La medida fue rechazada por el gobierno pro-occidental del primer ministro libanés Fouad Siniora.
El artículo 62 de la Constitución establece que ante esta eventualidad, los poderes presidenciales deben ser transferidos automáticamente al gobierno, en este caso del primer ministro Siniora.
La corresponsal de la BBC en Beirut, Kim Ghattas, los puntos de vista de Lahoud y Siniora sobre el futuro de Líbano son casi irreconciliables.
Mediación y seguridad
Lahoud sostuvo el miércoles que no estaba en sus planes entregar a Siniora el Palacio Presidencial de Baabda e insinuó la posibilidad de nombrar al jefe del ejército, el general Michel Suleiman, como su sucesor provisional.
Lahoud puso la seguridad del país en manos del ejército.
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El mandatario no hizo ningún comentario este viernes, a pesar de que el presidente del Parlamento, Nabih Berri, ya comunicó la decisión de aplazar hasta el viernes 30 la sesión que no pudo concretarse por falta de quórum.
La convocatoria a la sesión de este viernes motivó que el ejército dispusiera un fuerte operativo de seguridad, con tanques y miles de efectivos en las calles de Beirut, la capital.
La tensión y los temores de que la crisis política pueda derivar en choques violentos entre los seguidores del gobierno y la oposición liderada por el movimiento Hezbolá crece a medida que transcurren las horas.
En la mañana, los diputados de la mayoría oficial llegaron al edificio del Parlamento en vehículos blindados y con vidrios polarizados, mientras que los de la oposición se presentaron en la cámara pero no ingresaron al hemiciclo a la hora de la votación.
La falta de consenso marca de algún modo el fracaso de intensas negociaciones de las que participan no sólo líderes locales y regionales, sino también los cancilleres de España, Francia e Italia.
Conferencia de Annapolis
Esta es la cuarta vez desde septiembre que el Parlamento posterga la elección del sucesor de Lahoud, quien además de los seis años en la presidencia previstos por la Constitución, tuvo un período adicional de tres años.
Existe temor de que el caos presidencial pueda provocar hechos de violencia.
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Algunos corresponsales indican que muchos diputados prefieren esperar a ver los resultados de la conferencia sobre Medio Oriente que tendrá lugar la semana próxima en Annapolis, Estados Unidos.
De todos modos la incertidumbre incrementó los temores de que se repita la situación ya vivida durante los 15 años de guerra civil, cuando coexistieron dos gobiernos rivales.
La actual crisis política, una de las peores desde entonces, se ve como una extensión de la confrontación regional que tiene Estados Unidos con Irán y Siria.
Los problemas surgieron luego de que el movimiento chiíta Hezbolá, fortalecido tras la guerra lanzada por Israel en el sur libanés, decidiera retirar a sus cinco ministros del gabinete de Siniora en noviembre del año pasado y reclamar una mayor participación en las decisiones del gobierno.
Ante este panorama, el secretario general de ONU, Ban Ki-Moon, hizo un llamado a la calma en Líbano e instó a todas las partes para que lleguen a un compromiso que ponga fin a la crisis política.