Los usuarios del transporte público francés están sufriendo las consecuencias de la huelga.
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Para este martes se espera que millones de empleados del sector público se unan en Francia a la huelga de transporte que ya entró en su segunda semana.
Trabajadores del correo, maestros, controladores aéreos y personal de hospitales se preparan para protestar contra los planes del gobierno de reducir empleos.
Por si fuera poco, también se esperan más manifestaciones de los estudiantes que rechazan la ampliación de la autonomía de financiamiento para las universidades.
La combinación de protestas es el más reciente reto a los planes del presidente Nicolas Sarkozy de introducir reformas a la economía.
Acciones separadas
La ola de descontento comenzó hace una semana cuando los trabajadores del sector ferroviario iniciaron una huelga por tiempo indefinido, en protesta por las reformas al sistema de pensiones anunciadas por el gobierno.
Muchos de los que se están uniendo a la huelga también se oponen a los planes de no reemplazar a la mitad de los empleados públicos cuando éstos se jubilen.
Por su parte, los estudiantes protestan en contra de una ley que garantiza más autonomía a las universidades en la búsqueda de financiamiento por considerar que implicaría un menor compromiso del sector público con las universidades.
El paro de un día convocado para este martes fue planificado independientemente de la huelga de transporte.
¿Acercamiento?
Los sindicatos de transporte votaron el lunes para extender la huelga, aunque se informó que el número de empleados que no están laborando se ha ido reduciendo.
Los estudiantes manifiestan por los planes de garantizar a las universidades una mayor autonomía en su financiamiento.
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La ministra de Economía, Christine Lagard, señaló que la acción de los sindicatos le estaba costando a Francia por lo menos $US440 millones al día.
A pesar de que la huelga es indefinida ha habido un acercamiento para entablar negociaciones.
Los sindicatos acordaron mantener conversaciones con la gerencia de la compañía estatal de trenes y el gobierno relajó un tanto su posición previa de no iniciar un diálogo, a menos que se suspendiera la huelga.
Hasta ahora las encuestas de opinión sugieren que hay un amplio apoyo para Sarkozy, quien sostiene que Francia ya no tiene los recursos para permitir que trabajadores del sector público se jubilen a los 50 años con una pensión completa.
Sin embargo, algunos sondeos también señalan que el gobierno está bajo presión para lograr un pronto arreglo con los huelguistas.