Los ocho acusados principales podrían ser sentenciados a 40.000 años de prisión.
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Para muchos, la historia de la justicia en España se dividirá este miércoles en un antes y un después, cuando en Madrid se de a conocer la sentencia por los atentados del 11 de marzo de 2004, que dejaron 191 muertos.
El llamado "macro-juicio" contra 28 acusados duró poco más de cuatro meses, en los que el juez que lo preside, Javier Gómez Bermúdez, siguió la agenda escrupulosamente.
Una serie de asuntos logísticos hicieron de este proceso judicial algo complejo.
Se manejaron 93.000 folios divididos en 234 tomos, participaron 600 testigos y más de 90 peritos.
Además, las víctimas estuvieron presentes en el proceso y se les dio asistencia psicológica, todo esto en medio de fuertes presiones sociales, políticas y mediáticas, y mientras el juicio era transmitido al mundo en directo por internet para asegurar transparencia.
191 fallecidos
En los atentados fallecieron 191 personas y más de 1.800 resultaron heridas.
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Finalmente, y dentro del tiempo programado, un juez de mano firme dictará sentencia en un legajo de 600 o 700 folios que los abogados se llevarán a casa para estudiar y decidir si deben apelar.
A los 28 imputados se les responsabiliza del asesinato de 191 personas y de 1.841 asesinatos en grado de tentativa, que fue el número de heridos de los ataques en los trenes de Madrid aquel marzo de 2004.
Las penas oscilan entre los 40.000 años de prisión para todos los autores materiales y 12 por colaborar en banda armada.
La justicia española permite solamente la aplicación de un máximo de 40 años de cárcel.
Abogados y analistas aseguran que este juicio fue impecable. Hay quienes esperan que siente precedente y quienes se cuestionan si "toda esta parafernalia" fue montada para mostrarle al mundo "lo bien que funciona la justicia española".
Eso se lo pregunta el abogado Francisco Andujar quien lleva la defensa de Youssef Belhadj, uno de los presuntos autores intelectuales de los atentados.
Macrojuicios
Abogados y analistas aseguran que este juicio fue impecable. En la imagen, uno de los imputados.
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Andujar, quien sostiene la inocencia de su cliente y asegura que contra Belhadj "y contra 20 otros de los imputados no hay pruebas" se pregunta si en este juicio "además de investigar el atentado se pretendía investigar también el terrorismo islámico en general".
El abogado describe las dificultades que traen consigo los llamados "macro-juicios". Dice que "ahora están muy de moda los macro-procesos".
"Yo creo que los macro-procesos son la anti-justicia", añadió el letrado en declaraciones a BBC Mundo.
Andujar considere que hubiese sido mejor llevar a cabo siete u ocho juicios separados.
El abogado denunció también una serie de "irregularidades" previas al proceso judicial que, asegura, no empezó en febrero de este año sino el 12 de marzo de 2004, el día después de los atentados.
En este proceso quedaron al descubierto métodos policiales y de los servicios de inteligencia.
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"Esa parte contamina el acto del juicio y el echo de meter una cámara y que lo vea todo el mundo no lo resuelve", añadió.
El abogado compara el juicio del 11-M con el de los atentados en Washington y Nueva York.
Recuerda que en el atentado más grande de la historia de Estados Unidos se llevó a juicio solamente a una persona porque los demás se suicidaron.
"Después de los atentados de Madrid, el 3 de abril estalló un piso en (el municipio madrileño de) Leganés con 7 personas dentro. ¿Por qué no pensar que ellos fueron los autores intelectuales?, ¿Por qué hacerlo mas fácil es incorrecto?", se pregunta.
Las lecciones
El juicio deja aún muchos interrogantes y algunos analistas consideran que solamente arrojará luz sobre una verdad "parcial y concreta".
"Lo que no quedará claro es en qué momento concreto comenzaron a planificarse los atentados y quién fue su ideólogo" explicó a BBC Mundo Alfonso Merlos, autor del libro "Al-Qaeda: raíces y metas del terror global".
Lo que si ha dejado este juicio, "el más difícil en la historia de España", es una serie de aprendizajes tanto para expertos en la lucha contra el terrorismo como para los militantes de grupos del Yihad islámico.
A las autoridades este juicio les ayudará a "desentrañar" cómo funcionan las redes del Yihad para abortar nuevos atentados.
"Para prevenir procesos de radicalización, para prevenir procesos de reclutamiento y para intervenir en el eslabón de la cadena cortando la cadena en el momento oportuno en el que uno tenga la percepción de que la planificación del atentado es irreversible", explicó Merlos.
Este miércoles termina un juicio enorme, completamente mediatizado, que dejará muchas lecciones, pero también algunas preguntas. Y que posiblemente, como piensan algunos, rompa en dos la historia de la justicia en España.